La fundadora de la prestigiada organización México ¿cómo vamos? Viridiana Ríos visitó ayer Pachuca donde puso en la mira el otro efecto colateral tras la tragedia de Tlahuelilpan: la caída de la imagen de la entidad, no solo a nivel nacional, sino en el plano internacional. En este mismo espacio hablamos el pasado miércoles de la defensa que hizo de su municipio el alcalde de Tlahuelilpan Juan Pedro Cruz Frías, quien denunció una demoledora campaña de desprestigio contra
su pueblo a partir de lo ocurrido el pasado viernes. No obstante,
el descrédito no solo se lo ha llevado el pueblo de Tlahuelilpan, sino que se ha contagiado a toda la entidad, según hizo notar ayer Viridiana Ríos, quien expresó que la explosión también afectó la imagen internacional de la entidad. La tragedia, dijo, puso en evidencia que ni alcaldes, ni autoridades estatales, ni federales, fueron capaces de detener un problema que literalmente explotó en sus manos. “Este problema existe en buena parte porque hay intermediarios políticos que han hecho del huachicoleo su caja chica y permiten que existan esas prácticas con impunidad a nivel local; nuestra clase política no se anima a poner orden a estas personas, que han hecho utilidad de la pobreza”. El problema fue creciendo, el robo de combustible se fue asimilando, a grado tal que comunidades enteras lo ven ahora como una práctica normal. Ahora el costo de no atender a tiempo ese cáncer es que la imagen de Hidalgo a nivel internacional se asocia al huachicol y a personas que por falta de oportunidades prefieren irse a las filas de la delincuencia. De filón. Otra arista del huachicol es la presencia de bandas criminales que administran el robo de combustible. Afortunadamente el gobierno federal parece decidido a terminar de raíz con ese problema, y ayer Ixmiquilpan fue escenario de un fuerte operativo para detener a líderes de esas organizaciones criminales.

Comentarios