Daniela Jakubowicz
Profesora en la unidad de diabetes del Centro Médico E Wolfson en la Universidad de Tel Aviv

 

Suena el despertador y sr Cerebro se preocupa: “Ya hay que despertarse y nos comimos todo el azúcar”. Descubre la gravedad cuando la chica decide (equivocadamente) evitar el desayuno porque quiere bajar de peso.
Llama para saber la disponibilidad de azúcar en la sangre pero sr Páncreas responde: “Hay azúcar para unos 20 minutos, nada más”.
Sr Cerebro hace un gesto de duda, y le pregunta al banquero Hígado: “¿cuánto tenemos en reserva?” Revisa la cuenta de ahorros y responde que “los fondos alcanzan para unos 25 minutos”.
En total hay 290 gramos de azúcar, alcanza para 45 minutos, tiempo en el cual el Cerebro ha estado rogándole a todos los santos para que la chica desayune.
Quien cree que no desayuna se está engañando: se come sus propias proteínas, se “auto-devora”. La consecuencia es la pérdida de los músculos y colágeno.
Su cerebro no se encarga de las funciones intelectuales, sino de encontrar combustible. Los síntomas de un metabolismo lento van desde falta de energía a dolores musculares y arrugas en la piel.
Lo peor ocurre cuando llega la tarde, justo antes de quedarnos sin azúcar. Aparecen intensos deseos por alimentos dulces y sin poder evitarlo empiezan a comer con ansiedad. Eso hace que en la mañana del día siguiente no les provoque desayunar, volviendo al principio de ese círculo vicioso.
El desayuno es una de las comidas más importantes del día y nunca debemos pasarlo por alto. Bien es cierto que en ocasiones las prisas y nuestras obligaciones, nos impiden poder sentarnos con calma y tomar los nutrientes adecuados, pero debemos hacer un pequeño esfuerzo. ¿Qué tal si empezamos hoy mismo con estas sencillas recetas?
Nuestros desayunos deben aportarnos aproximadamente 25 por ciento de energía que necesitamos para afrontar el día. Es esencial tomar los nutrientes adecuados para compensar toda esa noche en la que no hemos consumido nada.
Una dieta sana, variada y equilibrada en nuestros platos por las mañanas ayudarán a salir de casa con mayor fuerza y ánimo.
También debemos corregir esa idea que para adelgazar es mejor ayunar. Al contrario, seguramente cuando llegue el medio día nos demos un atracón para compensar el ansia, y eso no es nada saludable. Veamos pues unas sencillas recetas.

Recomendaciones médicas

  • Desayuna
    hasta estar más que satisfecho
  • Si tienes ansiedad
    en la tarde significa que desayunaste pocas proteínas
  • Desayuna al levantarte
    (antes de que pasen 60 minutos)
  • Come tu postre favorito
    en el desayuno para no sentir ansiedad en la tarde
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