Con el desmantelamiento de la deficiente infraestructura cultural del país, la apuesta del gobierno de la 4T pareciera ser tener a la gente alineada y sumisa, incapaz de criticar y transformar su realidad, y están buscando los pretextos, desde la más supina ignorancia, para la continuidad de un proyecto neoliberal escondido en la simulación de una supuesta transformación. Así el fomento de la división en los sectores artístico, científico e intelectual, como estrategia para justificar las atrocidades de la “austeridad republicana”, que se aplica abajo y no arriba como tanto pregonan, solo confirma ese hecho.

Las divisiones en el sector artístico cultural a un año de las elecciones, pareciera no estarles funcionando, cada vez son más los artistas que incluso abiertamente se han retractado del apoyo, la confianza y la esperanza que tenían hacia el nuevo gobierno, ciudadanos que ya se sienten traicionados. Como respuesta y como práctica sucia y común de administraciones anteriores, la descalificación comienza en los medios al servicio del Estado como herramienta para atacar el descontento del sector e incluso esconderse en el desastre que dejaron los gobiernos anteriores, acusando directamente a los artistas ¿por qué no protestaron en el gobierno anterior con tanto ahínco, por qué hasta ahora que ganamos?, ¿dónde estaban entonces? Un cuestionamiento cobarde y manipulador porque los artistas siempre hemos levantado la voz, solo que ahora está el atenuante de que hay una traición al sector que votó por la 4T sin pensarlo dos veces y con el que se comprometieron a corregir los errores del pasado. La respuesta ante la canallada por supuesto que va a ser fuerte y en voz alta.

Y ante las protestas del sector artístico cultural, como perros rabiosos defendiendo su nuevo hueso, han reaccionado algunos artistas, que en menos de un año se marearon rápido en sus nuevos pedestales de poder y defienden a su mesías y la farsa de la 4T, dando lecciones de moral y lucha de clases argumentando que “primero los pobres”, lamentable.

Pero la gran pregunta es: ¿para qué sirven el arte y la cultura? De entrada, forma mejores seres humanos, gente pensante capaz de transformar la realidad, gente crítica, generosa, amorosa y libre. En los países donde se invierte en arte, cultura y ciencia los índices delictivos son los más bajos y el potencial intelectual de sus ciudadanos se incrementa. El arte permite expandir el pensamiento y fortalecer el espíritu. Por el contrario, los gobiernos que apuestan al desarrollo militar y policiaco y a fortalecer su aparato represivo, como el caso de México, generan no solo la normalización e incremento de la violencia, también el desgarramiento del tejido social, la pérdida de valores y la construcción de una sociedad disfuncional producto de la ignorancia.

En términos más concretos, si no fuera por el arte y la ciencia sabríamos muy poco de la historia de los pueblos a lo largo de la historia humana, las casas que habitamos no existirían, la ropa que vestimos no existiría, no habría música ni autos ni computadoras; tampoco la sagrada televisión ni la radio, no habría baile ni canto ni poesía ni palabra para comunicarnos. Y por supuesto, no existiría un púlpito en las mañanas desde donde nos quieren dorar la píldora hablando de “honestidad” porque no habría micrófono ni cámaras, es más, no existiría Palacio Nacional ni murales que cuenten la historia. Viviríamos en la completa oscuridad y muy probablemente ni siquiera existiríamos.

El gobierno de la 4T y mayoritariamente todo su séquito de personajes que se autodenominan de “izquierda” y que como saltimbanquis han hecho sus carreras políticas trabajando para el mejor postor, tienen una deuda histórica con artistas, trabajadoras y trabajadores de la cultura, intelectuales, científicos y pueblos originarios. Sin embargo, ya están dejando en claro que la única motivación en sus vidas es el poder y el ejercicio de ese por encima de quien sea, solo hay que voltear a ver al sector artístico y cultural o las imposiciones y el cerco militar en los territorios de los pueblos originarios para comprobarlo.

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