El día cero de la administración del gobernador Omar Fayad Meneses llegó este miércoles 8 de agosto. Se trata del día en que marcharán diversas organizaciones, entre las que destacan militantes y simpatizantes de Morena, agrupaciones campesinas y miembros de la comunidad de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH). No se recuerda en la historia contemporánea una movilización de esa magnitud en nuestra entidad, lo que debería hacer reflexionar al actual mandatario sobre el rumbo por el que está llevando a la entidad. Para empezar, el Fayad Meneses debe entender que no se trata de un movimiento organizado por “porros”, como él mismo expresó durante un acto público la semana pasada. Se trata, como explicó ayer en entrevista para este diario la lideresa de la UNTA Martha López Ríos, de un movimiento ciudadano que tiene en común la indignación por los actos de represión ocurridos el pasado 31 de julio en los alrededores del Congreso local. Por ahí debería de empezar la autocrítica de la actual administración: por dejar de trivializar la inconformidad ciudadana que hoy marchará por las principales calles de Pachuca. Después la administración Fayad debería empezar a preocuparse por establecer lazos de entendimiento con las fuerzas políticas que tendrá enfrente a partir del próximo mes de septiembre. Aunque no le guste, debe buscar dialogar con los legisladores que resultaron electos, pues con ellos deberá analizar asuntos fundamentales para la vida democrática del estado. De no hacerlo, tendremos el peor escenario posible: un estado en el que los poderes irán cada uno por su lado, compitiendo por superar y disminuir al otro. Es tiempo de serenarse y asumir una postura de sensatez y madurez política. De filón. La larga fila de aspirantes buscando emplearse en la planta que abrirá Grupo Modelo en el Altiplano hidalguense es una imagen que muestra de qué está urgida nuestra entidad. Quienes tienen el poder no deben pensar demasiado en cuál debe ser su prioridad.

Comentarios