En algún momento de su vida, su cuerpo albergó durante nueve meses otra vida, sus brazos y sus cuidados posibilitaron que un o una bebé sobreviviera hasta que por manos y pies propios pudiera alimentarse y andar por el mundo. Desde su embarazo ellas aprendieron a dormir a pausas anteponiendo su necesidad de descanso a las necesidades de sus hijos, procuraron que la cartilla de vacunación fuera llenada según las vacunas para reforzar sistemas inmunológicos, también procuraron que sus hijos e hijas fueran a la escuela; en ese lugar ellas acudieron a las convocatorias para enterarse de los avances escolares y en más de una ocasión presenciaron los festivales del Día de las Madres.
Todas las personas que en algún momento decidieron ser madres porque se embarazaron y/o porque decidieron cuidar y amar a un niño o niña asumen que la vida transcurrirá siendo testigos de las vidas de sus descendientes, solo que algunas madres no cumplen esa aspiración porque sus hijos desaparecieron. Es decir, un día como cualquier otro, sus hijos e hijas salieron de sus casas con la certeza de regresar, su propia familia y seres queridos así lo asumieron, pero llegó la noche, se acumularon días, se hicieron semanas, meses y años sin regresar.
Madres, esposas, hermanas o hermanos de las cerca de 33 mil 513 personas registradas como desaparecidas siguen esperando su regreso, tal es la cifra de personas desaparecidas en todo el país durante la última década. Este número equivale a la población total de Zacualtipán de los Ángeles (3 mil 4720 habitantes) y de pronto nadie supiera decirnos en dónde están, o quién se los llevó, o cuando regresan. No saber nada de sus hijos desaparecidos es el drama de muchas madres en este país, el grueso de personas desaparecidas están entre los 15 y 39 años de edad (Rnped, 2017), pero la desaparición involucra a personas de todas las edades.
Algunas madres valientes que han tenido el silencio o la indiferencia de las autoridades han emprendido la búsqueda de sus hijos, con su dolor, recursos y nulos conocimientos, pero con firme voluntad encontraron fosas clandestinas, en secreto mantienen la esperanza que esos cuerpos anónimos no sean de sus hijos e hijas. ¿Qué tipo de festejo pueden tener esas madres?, porque las cifras solo contabilizan a los desaparecidos dejando a un lado el hecho que las personas desaparecidas también tienen madres o seres queridos que esperan tener como regalo alguna noticia del destino de sus hijos e hijas.
Qué caso tiene paralizar un país para emitir alabanzas y homenajes en torno a las madres, si tienen negado su derecho a una vida libre de violencia el resto de los 364 días del año, si muchas de ellas tienen miedo permanente a que sus hijos e hijas puedan ser asaltados, incluso puedan desaparecer. Cuál es la lógica de enaltecer a las madres cuando en su vida de adultas mayores no tienen certeza de una casa propia, carecen de una pensión y viven sujetas a la voluntad de otros.
Día de la Madre es el festejo que sigue estancando a las mujeres solo en su capacidad reproductiva, pero incluso en ese papel, más de 33 mil mujeres tienen negado el derecho de saber el destino de sus hijos.

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