Un sola acción –dialogar–, ausente desde que empezó el congelamiento de cuentas bancarias de la UAEH, destrabó ayer gran parte del problema que mantuvo en vilo a esa casa de estudios. Desde que el pasado 22 de febrero la unidad de inteligencia financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) recibió una alerta del sistema financiero internacional, hasta ayer no había existido un solo encuentro entre la universidad y algún funcionario del gobierno federal. Fue hasta que visitó Pachuca el presidente Andrés Manuel López Obrador el pasado miércoles, y que miles de universitarios marcharon en esa misma ciudad, que comenzaron a destrabarse las cosas. Ayer, una comisión encabezada por el rector Adolfo Pontigo y el presidente de la junta de gobierno del Congreso local Ricardo Baptista visitó al subsecretario de Gobernación Zoe Robledo para hablar del problema y solucionar lo que hasta ayer ahogaba a la UAEH: el bloqueo de sus cuentas principales, de las que salen los recursos para pagar a sus más de 7 mil trabajadores. De inmediato, según palabras del rector, la presión sobre la UAEH cedió y ahora ya no corre peligro el pago de la siguiente quincena ni tampoco algo tan simple, pero tan importante: la circulación del Garzabús, que presta servicio a miles de estudiantes. Cabe preguntarse: ¿fue necesario paralizar las finanzas de la casa de estudios durante más de una semana para saber que esas cuentas no tenían por qué estar bloqueadas? Por lo pronto, ayer terminó la asfixia, aunque el proceso de investigación continuará su curso y para resolverlo ya hay citas de trabajo establecidas la próxima semana. La incertidumbre terminó y falta poco para que sepamos si ese asunto terminará con un “disculpe usted” o si verdaderamente se encontrarán irregularidades en la administración financiera de la UAEH. De filón. Las madres de esta segunda década del siglo XXI son plurales y cada vez más independientes de la figura de un hombre en su rol de proveedor. Pero aún persisten dificultades que van desde resistencias culturales a las mujeres independientes a un mercado laboral profundamente asimétrico. Es de reconocerse a quienes, pese a ese viento en contra, salen avantes.

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