“Soñaba con tener una amiga mujer a la que pudiera llamar en busca de consuelo. Camille Paglia, la famosa escritora feminista, dijo que había dado un paso atrás al convertirme en un objeto sexual. Pensé ‘claro, que tú eres feminista, no tienes sexualidad, la niegas’. Así que me dije ‘a la mierda. Soy un tipo diferente de feminista. Una mala feminista.’”

Madona, la Reina del Pop, dio un discurso que me conmovió profundamente y me hizo reflexionar con la mano en el corazón sobre la condición femenina en este siglo XXI. ¿Avanzamos, retrocedemos, nos traicionamos, nos desgastamos, ganamos o perdemos?
Y ahí está, considerada la Mujer de 2016, Madonna acepta el reconocimiento, pero no lo levanta sobre sus hombros, no lo presume a la audiencia, prefiere dejarlo a un lado, dejar sus manos libres, pararse en el escenario, plantarse en el escenario con pose varonil pero seductora, el micrófono queda entre sus piernas y se burla: “Me gusta siempre tener algo duro entre las piernas”. Ella quiere ser escuchada, esta vez no con sus canciones, sino con su propio análisis del significado de ser mujer.
Millonaria, reconocida en todo el mundo, amada y odiada, advierte: “Gracias por reconocer mi capacidad para sobrellevar 34 años de carrera en medio de un sexismo flagrante y una misoginia y abusos constantes”. Una mujer poderosa advierte con esa firmeza que sigue siendo tan difícil, tan complejo, tan desgastante hacerse notar en cualquier escenario cuando un cuerpo de mujer te acompaña. “Las mujeres no tienen tanta libertad como los hombres” y hace referencia a los artistas hombres que pueden andar en medias, pintarse, tener amantes o desnudarse, compartir sus fantasías sexuales y la sociedad nunca los juzga, mientras que ella siempre ha sido calificada como bruja o prostituta. Si a eso se le suma los años que transcurren, se burlan o critican que una señora de 60 años quiera seguir cantando o lucir su cuerpo.
Su voz se quebró varias veces, tuvo la fortaleza de no llorar, yo lo hice por ella mientras la escuchaba. Mis lágrimas refuerzan esta fuerza femenina pero también me advierten lo que todavía falta por hacer, por esa equidad de género ahora tan cacareada por moda o políticas convenientes. Soy optimista, y brindo por mujeres como la misma Madonna que pese a todo se han abierto espacios, pero a veces el costo sigue siendo desgastante, injusto, cruel. Sin embargo, cada una de sus palabras fortaleció mi necedad, mi orgullo de ser feminista, el reto de demostrar la esencia del feminismo en una sociedad que todavía no cree en nosotras. Pese a todo, aquí estamos, las necias, las brujas, las malas, las bellas y airosas. Gracias Madonna y te busco, nos busco, me busco:
“Como mujeres tenemos que empezar a apreciar nuestro propio valor y el valor de las demás. Busquen mujeres fuertes para tener de amigas, de aliadas, de maestras, de colaboradoras, de inspiradoras, de apoyo, de iluminadoras.”

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Profesora investigadora en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM. Especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Ha publicado una gran variedad de libros y artículos académicos. Es columnista tanto en medios impresos como digitales. Ha recibido diferentes reconocimientos por su trayectoria feminista y periodística.