El señor gobernador solicitó a uno de sus asesores un discurso genérico que pudiera ser capaz de ayudarle en situaciones inesperadas, dadas las actuales condiciones de violencia y seguridad que vivimos. Fuentes de inteligencia lograron filtrarse a la oficina y consiguieron esos fragmentos; sobre el discurso, encontraron pegada una nota amarilla con la frase escrita a mano: “recuerde que debe elegir las palabras donde le puse corchetes”, a continuación, reproducimos el discurso:
“Hoy, mis estimados [ciudadanos, amigos, colegas, compañeros] nuestra vida fue atacada en una serie de actos [terroristas, delincuenciales, extremistas, disidentes], cuyas imágenes no podremos borrar de nuestra memoria, nos dejarán una tristeza terrible y una ira callada e inquebrantable. Con estos actos entendemos que la primera alternativa es [luchar, pensar, defender, marchar, recordar].

“Los héroes de la historia [poner el estado, ciudad o país] respondieron con entereza a estos actos [canallas, terribles, atroces, horribles, terroríficos] que afectan a los ciudadanos en lo más frágil, su [vida, libertad, tranquilidad, derechos, deseos, futuro, familia]. Para dar el primer paso, volvamos a los principios de nuestra historia, personas valientes arriesgaron sus vidas en el combate contra la [tiranía, conquista, amenaza, delincuencia].

“El carácter de nuestra Nación sigue definiendo la manera en la que respondemos ante aquéllos que [delinquen, confrontan, desafían, intimidan]. Responderemos con la misma unión que demostramos durante [poner el último evento natural terrible de la zona, ej. temblor, inundación, huracán] demostramos la solidaridad y la fuerza que nos vuelven un ejemplo. Esos principios nos deben guiar, en este difícil momento.

“Por lo tanto, yo [poner nombre completo y cargo], en virtud de la autoridad en mí investida por la Constitución y las leyes de este país, declaro [el día de luto, la marcha, la guerra, la batalla, el combate] para honrar a quienes hoy [sufren, no están con nosotros, se entregaron patrióticamente].

“[Poner el nombre de la banda delincuencial o la persona en cuestión] es al terror lo que la mafia es al crimen. Su objetivo no es solo ganar dinero; su objetivo es reformular el mundo e imponer su [creencia, régimen, terror] por todas partes… No duda[n] en [matar, espantar, aterrorizar, apresar, reclutar] niños y niñas, personas jóvenes, madres y padres.

No vamos a [detenernos, rendirnos, callar]. Demostraremos una vez más la [fuerza, entereza, integridad] de nuestros [principios, derechos, sueños] y [combatiremos, abatiremos, responderemos] sin titubear. Asumimos así, nuestro [compromiso, deber] con la historia y haremos lo que nos corresponde para que [el nombre de la ciudad, estado y país], vuelva a ser un lugar de [paz, tranquilidad].

No será fácil, sin duda, pero estamos listos y no tenemos miedo.

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