El doctor riñón

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Jorge A. Ríos / Agencia Reforma

GUADALAJARA.- Julio Alberto Ramos de la Mora, mejor conocido como “Doctor Riñón”, es un hombre que goza contagiando a sus pacientes de alegría. Su labor profesional, como él mismo explica, consiste en transmitir a los demás una motivación y un sentimiento de optimismo ante cualquier situación.

“La especialidad que yo ejerzo se relaciona con algo muy fatalista, por consecuencia la gente ve su enfermedad como algo difícil de entender y de aceptar. Usando un lenguaje simple busco que mis pacientes entiendan que si cambian su forma de ver la enfermedad se facilitará en ellos una condición de mejoría y de acceder a una calidad de vida diferente”, afirma.

Formado en la Universidad de Guadalajara como médico general, Julio Ramos realizó su posgrado en Nefrología en el Hospital Civil y hace siete años fundó el Centro del Riñón Guadalajara, un sitio de referencia en la ciudad para la atención de padecimientos renales y de vías urinarias.

Su estilo jovial y franco hace que algunos de sus pacientes lo comparen incluso con Patch Adams, el famoso médico estadounidense creador de la risaterapia.

Ramos considera fundamental transmitir fe y esperanza a sus pacientes: “Me paso de aquel lado de la silla y cojo la mano de la persona; le digo que a pesar de que las cosas que vienen son difíciles, no va a estar sola”.

Los inicios

Hijo de un médico militar y una maestra de educación primaria, quienes le inculcaron principios como el respeto, la lealtad y el compromiso, Ramos no siempre fue un alumno sobresaliente, pero con el apoyo de sus padres, encontraría a la postre, que la disciplina era su mejor herramienta.

Cuando decidió que quería formarse como profesional de la salud, se entregó por completo para ser el mejor estudiante desde preparatoria hasta la facultad. Se tituló por excelencia académica y logró uno de los 10 mejores lugares en la Facultad de Medicina.

Su profesionalismo y trato humano lo han llevado a ser valorado como un destacado nefrólogo a nivel nacional e internacional.

“Esta especialidad no es para cualquiera, sino para alguien que tiene calidad humana. Dios me ha prestado el don de servicio y todos los días lo uso en mi trabajo”, apunta Ramos.

Concreta su sueño

Hace 12 años, Julio Ramos tuvo la idea de fundar un proyecto asistencial en el que se involucraran diversas áreas de la medicina para ofrecer una atención integral a sus pacientes. Así fue como el 19 de marzo del 2010 nació el Centro del Riñón Guadalajara.

El concepto de esta clínica comprende laboratorio, ultrasonido, rayos X, procedimientos para la colocación y manejo de accesos vasculares, así como una sala de urgencias donde el paciente puede atender sus necesidades básicas y ser estabilizado.

Aunque es una clínica joven, cuenta con la madurez necesaria para atender a cualquier paciente que tenga algún padecimiento renal y padecimientos asociados. Consta de 19 especialidades médicas.

Además, el Centro fundado por Ramos lanzó recientemente la Torre Médica Centro de Riñón, que integra 16 consultorios para atender otro grupo de especialidades, desde la odontología.

Disciplina militar

El nefrólogo Julio Ramos trabaja los siete días de la semana. Para cuando inicia su consulta a las 6:30 de la mañana, ya hizo ejercicio y aprovechó el tiempo en la caminadora para estudiar, pues arranca su rutina de madrugada, alrededor de las 3:30.

“Tengo tres años teniendo ese estilo de vida y creo que me ha dado resultado. Algunos dicen que estoy loco, pero es una locura que me inspira a más y que me hace contagiar a otros”, expresa.

Es tan dedicado que su equipo de trabajo se preocupa por él. “Me ven con preocupación porque soy como un soldado que siempre está buscando ser mejor para los demás”.

Quizá se lo debe al ejemplo paterno, reconoce: “Creo que lo heredé de mi padre, que es médico militar, tiene 76 años y trabaja de lunes a domingo”.

Durante el día no pierde la oportunidad de escribir algún mensaje a sus seguidores en redes sociales; consciente de que la vida es corta, escribe casi siempre algo motivacional.

Aunque el trabajo arduo no significa que no sepa divertirse, pues cuando llega el momento, disfruta de bailar, cantar, contar chistes e imitar personas.

Sus gustos musicales son muy variados, desde música grupera hasta reggaetón, aunque su grupo favorito, dice, son Los Tigres del Norte, quizá porque los conoce y ha tenido la oportunidad de trabar amistad con ellos. Cada vez que visitan Guadalajara o sus alrededores, afirma, se reúnen y conviven.

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