Lázaro Cárdenas lo nombró, en diciembre de 1934, secretario de Agricultura. Para tomar posesión como nuevo ministro en el gabinete cardenista, Tomás Garrido Canabal voló a la Ciudad de México en un avión pintado de rojo y negro, colores que hasta la fecha son característicos de las luchas socialistas del proletario, de las huelgas sindicales y de todo reaccionario contra el capitalismo.

Ya como ministro de Agricultura, dio en celebrar los Sábados Rojos. Tanto él como sus subalternos portaban tarjetas de presentación con el siguiente texto: “Arnulfo Pérez H, oficial mayor de la Secretaría de Agricultura, miembro del Congreso federal, miembro del Partido Nacional Revolucionario, enemigo personal de Dios”. En 1936, este “enemigo de Dios” fue nombrado vicepresidente de la Cámara de Diputados gracias a la protección que le brindaba el presidente Cárdenas.

Era público que cuando Garrido arribaba a cualquier oficina que encabezara, el patio estaba atestado de seguidores, los saludaba y preguntaba en voz alta: “¿Hay Dios?” La contestación de los presentes debía ser al unísono y en coro marcial: “¡No, nunca lo hubo!”. Cualquiera que quería entrar a trabajar con él, sabía que iba a tratar con el “enemigo personal de Dios”. Que, además, debía firmar una carta compromiso donde manifestara ser de la misma ideología y enemigo jurado a que su familia practicara o asistiera a algún acto religioso. Asimismo, responsabilizarse del castigo que debería infligirse en caso de que algún miembro de la familia atentara contra ese dogma, así como si llegara a beber alcohol, lograr encauzarlo para que purgara una condena carcelaria mínima de seis años.

Llamó a sus hijos varones Lucifer y Lenin, y a su única hija Zoila Libertad, y hasta le tocó a su sobrina que respondía al nombre de Luzbel. Los toros y vacas de su rancho se llamaban Dios, Papa, Jesús y María. Erradicó los nombres propios de la tradición judeo-cristiana y de cualquier creencia, de todos los calendarios, adónde estuvieran.
Pero, ¿cómo fue posible el ascenso al poder de este singular personaje? Tabasco era un trópico fanático religioso. Al triunfo de la Revolución, Carranza envió como gobernador al general michoacano Francisco J Mújica para que llevara a cabo una campaña “desfanatizadora” y metiera orden. Mújica cumplió el encargo a conciencia; era un revolucionario químicamente puro.

Para auxiliarse en sus tareas, nombró jefe del departamento legal del estado a Tomás Garrido Canabal, que había nacido en Catazajá, Chiapas. Una vez ungido, Carranza decidió que continuara el encargo. Garrido, en diversos periodos, fue gobernador de Tabasco tres veces y una de Yucatán. En el segundo periodo en el edén tabasqueño formó el grupo de Los Camisas Rojas, la misma idea que tomó Giusseppe Garibaldi en plena unificación italiana, aunque sus detractores argumentaban que la inspiración era fascista y nazi tratando de difamar el movimiento.

Los Camisas Rojas (vestidos con pantalón negro, camisa y cascos militares rojos) emprendieron la lucha persiguiendo a los católicos, cobrándoles las afrentas que estos les habían infligido a los maestros rurales y a los educadores socialistas (cortándoles las orejas y la lengua). La ley del Talión –ojo por ojo, diente por diente–se impuso entre los fundamentalistas tabasqueños. Garrido ordenó perseguir católicos, asesinar sacerdotes, clausurar todas las iglesias, obligar a los curas a casarse y prohibir el colocar cruces sobre las tumbas. Con severos castigos a quien se rehusara a obedecerlo. Había que corregir a los intolerantes con más intolerancia.

Tomás Garrido Canabal murió el 8 de abril de 1943 en un hospital de Los Ángeles, California, a los 52 años. Su defunción se debió a múltiples tumores en los huesos. Fue incinerado y sus cenizas debieron ser esparcidas sobre Tabasco, pero el presidente “caballero” y conservador Manuel Ávila Camacho negó el permiso. Había muerto el necio, el inmoral, la maldad hecha hombre. Las clases ultraconservadoras y religiosas del país lo tomaron como un buen augurio, una salvación a la fe y buenas costumbres.

Lázaro Cárdenas terminó su sexenio y se alejó de la política, claro que su imagen siempre fue de activista y solidario con las clases menesterosas. En los sexenios posteriores poco a poco fue germinando una nueva era en la historia de México, donde surgía un nuevo partido político (Partido Acción Nacional) que representaba a aquellos conservadores y buscadores tenaces de las buenas costumbres, así como empresarios y capitalistas de ultranza que para no volver a vivir las atribulaciones de un futuro Lázaro Cárdenas y por supuesto un Tomás Garrido Canabal, ambos de clara filiación de izquierda, decidieron formar un partido político.

El PAN (Partido Acción Nacional) fundado por Manuel Gómez Morín y de clara filiación de derecha y ultraconservadora, así como retrograda, trata actualmente de hacerse con la presidencia de México imponiendo ideales conservadores, a pesar de que los agremiados dicen que solo buscan lo mejor para el país, en una era de libre mercado, sin embargo, ¿tú lo crees?… Yo tampoco.

Comentarios