Desde que Mineral de la Reforma anunció el pasado febrero que se cancelaría el contrato con la empresa Valorsum, no se sabe o no se quiere informar hacia dónde van los desechos de ese municipio conurbado a la capital del estado. Este diario se dio a la tarea de buscar el lugar donde se depositan los residuos urbanos frente a las respuestas lacónicas del ayuntamiento y encontró que, hasta febrero, eran vertidos en un depósito a cielo abierto. Contra las mejores prácticas, el municipio depositaba los desechos en un lugar cercano a la cabecera municipal, Pachuquilla, no muy lejos de una de las vías principales de la entidad: la carretera Pachuca-Tulancingo. El paisaje es conocido porque se repite en todo el país: un sitio donde simplemente se forman montañas de basura, a un ritmo de 40 toneladas diarias, según relataron trabajadores entrevistados donde hasta hace un par de meses era el tiradero municipal. No obstante, “por falta de pago”, según advierte un letrero justo afuera de la entrada, los camiones de Mineral de la Reforma ya no pueden seguir depositando los desechos. Entonces, los camiones de basura siguen de largo, llegan pero no ingresan por la entrada principal, que permanece cerrada, bajan “a un despoblado y se pierden detrás del tiradero”. En la presidencia municipal la respuesta ambigua es que ya estudian nuevas opciones para la basura de Mineral de la Reforma. Entretanto, la basura sigue acumulándose, sin tener un destino ordenado, como establecen las normas sanitarias de nuestro país. De filón. El abandono, la simulación, las políticas que han empobrecido a los sectores más vulnerables quizá sean algunas de las razones por las cuales la candidata al Senado Nuvia Mayorga enfrentó el rechazo de la población justo en su tierra: el Valle del Mezquital, durante una visita que realizó a los municipios de Progreso y
Mixquiahuala.

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