¡Ave María purísima! Y se hizo la luz en el mismísimo corazón de la cultura, el sagrado templo del arte en México: el Palacio de Bellas Artes. El milagrazo ocurrió porque Dios todo lo puede a través de sus “apóstoles” contemporáneos, hasta violar leyes, mancillar la Constitución y tomarles el pelo a las instituciones, son maestros del disfraz. El evangelio a como dé lugar. Y las pobrecitas autoridades, todas “víctimas” del fraude, ni diputados ni senadores ni secretarías de Estado tuvieron la perspicacia de detectar el “engaño”. ¡Oh! señor Jesucristo, ¡qué calamidad!

El 15 de mayo en el Palacio de Bellas Artes se presentó un evento religioso de la iglesia evangélica La Luz del Mundo, disfrazado de ópera, para festejar a su líder espiritual. Un evento que por sí solo y anunciado como tal con bombo y platillo en tremendas publicidades se presentaba como un homenaje a su “apóstol”. Pero acá, tras bambalinas, “pensaban” que era un evento “artístico” y “nadie se dio cuenta” (¿Qué no será una de las facturas que los fanáticos evangelistas van a cobrarle a la 4T por su voto en las urnas en las pasadas elecciones?).

En los emblemas con los que la cuarta transformación se autocomplace para sustentar la “nueva” metamorfosis del país donde “juntos haremos la historia”, se observa al expresidente Juárez como uno de los sustentos del Estado laico corroborando la doble moral que en muchos aspectos tiene el gobierno sobre nuestros héroes, transformaciones y conquistas del pueblo mexicano a lo largo de su historia y por las que se ha derramado mucha sangre.

El desdén y el cinismo con el que actúan las autoridades culturales sigue confirmando la incapacidad y la falta de respeto de la Secretaría de Cultura, no solo a la comunidad artística, cultural y pueblos originarios, sino que ahora también al pueblo de México en su conjunto, a su memoria histórica y su legado. Hasta ahora, la marquesa de Tlaxcala Alejandra Frausto, secretaria de Cultura, sigue distraída en su palacete, sigue sin emitir una disculpa pública por la violación al artículo 24 constitucional que establece la raya que no pueden cruzar las instituciones religiosas. Y por el contrario, la secretaría lo niega todo en las narices de todos. Tampoco la Secretaría de Gobernación ha tenido la capacidad para iniciar los procedimientos necesarios para sancionar a los responsables, incluida la secta evangélica.

Por otro lado, y paradójicamente, en los estatutos de la mencionada iglesia publicados en su portal de Internet y entre toda la maraña de la parafernalia evangélica se lee dentro de sus “principios” civiles: “… 3. Oramos por las autoridades porque es mandamiento de Dios respetar toda institución humana. Primera de Timoteo 2:1-3 ‘…que se hagan oraciones… por todos los están en eminencia”. 4. Estamos obligados como ciudadanos al cumplimiento de las leyes de cada país, al respeto de las culturas nacionales y símbolos patrios…”

Con acusaciones de abuso y acoso sexual, así como de discriminación por género, la millonaria Iglesia, –como lo señala el reportaje “Luz del Mundo: Fanatismo y ostento material” de Gloria Reza, Alberto Osoria y Anna Lozano, publicado por la revista Proceso en 2014 (Proceso 9/12/2014), logró reunir a cientos de fanáticos en la explanada de Bellas Artes con pancartas delirantes dirigidas a su apóstol en la Tierra. Llama la atención la velocidad con la que se consiguieron permisos y autorizaciones para el evento al que acudieron representantes del Legislativo para aplaudir la infamia. 158 mil pesos desembolsados (según dicen que cuesta rentar el congal) del bolsillo de un senador “orgullosamente evangelista” del Partido Verde, y la institución rápido entregó hasta los trapeadores del recinto con los logos de la 4T al servicio de La luz del Mundo.

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