A sus 83 años, el cacofónico palafrenero del agónico neoliberalismo global Mario Vargas Llosa se especializa en el blanqueo en los paraísos fiscales y en su vulgar evasión tributaria.

Hace tres años, Vargas de doble nacionalidad peruano-español, fue atrapado con sus cuentas espurias en los Panama Papers.

Ahora Vargas “tiene una deuda con la Dependencia Regional de Recaudación Especial de Madrid” por 2.1 millones de euros. ¡Vargas no paga impuestos!

Para lidiar con el fisco, Vargas hipotecó su casa que no tiene a su nombre sino de una sociedad holandesa Jurema BV de la que es accionista mayoritario.

Lo más bizarro es que dicha sociedad holandesa tiene un activo de 1.5 millones de euros que es menor a su adeudo de 2.5 millones de euros con la Hacienda española.

El felón Vargas opera la técnica fraudulenta del sándwich holandés: donde Holanda queda en medio como el queso del sándwich, cuando los dividendos salen legalmente de España a una sociedad holandesa, donde no tributan y de ahí pagando solo un 2 por ciento van a un paraíso fiscal como las Antillas Holandesas, sin dejar rastro alguno.

Vargas contrató un influyente bufete de abogados que le aconsejó “mantener la deuda suspendida y pleitear (sic) con Hacienda por la vía administrativa”, por lo que tuvo que “pedir una hipoteca privada con el fisco por la cantidad que se le reclama”.

Vargas es experto en nombres ficticios que usa para evadir al fisco, como el caso de sus infectos Panamá Papers, donde aparece como dueño de Talome Services Corp –radicada en las Islas Vírgenes Británicas– que compró al pestilente bufete panameño Mossack Fonseca.

Vargas está vinculado al sionismo financierista jázaro y recibió el “Premio Jerusalén” del exprimer Ehud Olmert quien fue enjaulado por corrupción en Israel.

En forma hilarante, el mega corrupto Vargas comentó que “la democracia no sobrevive a la corrupción”. ¡No, bueno!

Dejó de lado su nauseabunda postura contra el feminismo que desprecia como “nueva inquisición” y “el más resuelto enemigo (sic) de la literatura”. ¡Ya le pesan sus 83 años a Vargas!

Vargas no oculta su fervor por el filósofo Karl Popper, gurú del mega especulador George Soros. ¡Los círculos se cierran!

No son su fuerte ni la epistemología política –fue derrotado en la elección presidencial por el nipón Fujimori– ni la economía tout court, salvo en su evasiva tributación plutocrática.

Lo más hilarante de su presencia en México, esta vez, fueron su confesión y confusión –en su entrevista a un mercantil comentarista filosionista / arabófobo en un museo antipalestino del odio y la mentira–, de que “no entendía (sic) lo de Chile” y que, para su ininteligibilidad económica, “fue sorprendente (sic)” su muy cantada erupción volcánica.

En pleno delirio alucinatorio, Vargas expectoró que “Chile iba a ser un país de primer mundo”. Jajaja.

En su caso, esta alucinación es muy grave porque Chile ostenta 168 km de frontera con Perú, cerca de su ciudad natal Arequipa, donde padeció el abandono de su padre, su notorio “complejo de Edipo” y las vivencias traumáticas de su adolescencia.

Chile es “el modelo a no seguir”, ya que resultó un artefacto de la procaz propaganda pinochetista/neoliberal.

Como escribí hace tres años, llama la atención que “sus tres aliados en el México neoliberal itamita” hayan sido atrapados también en blanqueos y saqueos.

Su presunto deterioro mental profundo y su insípida megalomanía obnubilan a Vargas de que no pertenece a la realeza española, sino que siempre fue el bufón peruano del Rey castellano en turno quien ahora lo desecha al basurero tributario, por hacer llorar más que reír, cuando le exige pagar sus adeudos fiscales.

Vargas padece lastimosamente un doble “Alzheimer político y económico” que lo incapacita entender la legítima “revuelta de los millennials y del índice GINI” en Latinoamérica.

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