La cesárea es una de las operaciones quirúrgicas que más controversia provocan en México y Latinoamérica debido al alto porcentaje de esas intervenciones realizadas año tras año, que supera por mucho el recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que se encuentra entre de 10 y 15 por ciento de cesáreas anuales.
Según datos de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica de 2014, en México se practicaron alrededor de 46 cesáreas por cada 100 partos, mientras que en Hidalgo esa cifra aumenta a 49. Es decir, se realizaron aproximadamente una cesárea por cada parto natural. Eso implica superar en 34 operaciones la norma oficial recomendada por la OMS. La proporción de cesáreas es una medida cercana al nivel de acceso y de uso de esa intervención, en relación a eso, existen diferencias importantes en la proporción de cesáreas realizadas según el grupo social al que pertenecen las mujeres de Hidalgo. Por ejemplo, nueve de cada 10 mujeres que tuvieron un parto por cesárea pertenecen a un estrato sociodemográfico bajo o medio bajo y el 70 por ciento tienen nivel educativo bajo y medio. Además, son mujeres entre 20 y 29 años, unidas y que viven en localidades urbanas o completamente urbanas. Los lugares de atención de las cesáreas en la entidad por orden de importancia son los centros de salud u hospital de la Secretaría de Salud, un consultorio, las clínicas o los hospitales privados y las clínicas del Seguro Social (IMSS o IMSS-Prospera).
Ese tipo de práctica es necesaria siempre y cuando el parto natural suponga un riesgo de salud para la madre o el bebé debido a sufrimiento fetal, trabajo de parto prolongado o que el bebé esté en una posición anormal. Sin embargo, existe evidencia que señala que las cesáreas no siempre se programan como una medida médica necesaria, sino más bien por comodidad del personal médico o para compensar el miedo que las mujeres tienen frente al dolor de un parto natural. En Hidalgo, un alto porcentaje de cesáreas (46.5 por ciento) se programaron durante las consultas prenatales; sin embargo, más del 53 por ciento se programaron antes de iniciar o durante el trabajo de parto; ese porcentaje es muy alto si lo relacionamos con que poco menos del 40 por ciento de las mujeres tuvieron al menos una complicación ocurrida en el parto. Siguiendo con la idea de que las complicaciones en el parto pueden ser una justificación para realizar la cesárea, queda claro que esa relación no es equitativa. Las principales causas de complicación durante un parto por cesárea fueron que el bebé traía el cordón umbilical enredado, la mujer tuvo sangrado abundante o grave, la madre sufría de preeclampsia o el bebé tenía problemas para nacer, todas ellas verdaderamente vinculadas a la necesidad de tener un parto por cesárea.
Sin embargo, las cifras mostradas en ese trabajo señalan que el exceso de cesáreas indudablemente aumenta el costo de la atención médica en el estado, puesto que los insumos que se requieren son más y con un precio más elevado, los tiempos de estancia hospitalaria suelen ser más prolongados y el tipo de prestador de servicios suele ser un médico. En relación a ello, se observó que el 100 por ciento de los casos en los que se decidió hacer una cesárea antes de iniciar el trabajo de parto o durante este, sin complicaciones obstétricas, fueron atendidos por un médico.
De acuerdo a la OMS, no existen argumentos que justifiquen una tasa de cesáreas superior a la recomendada, y se considera que un porcentaje mayor al estipulado es un indicador de mala calidad de atención obstétrica. De manera que la realidad analizada en Hidalgo refleja la importancia de evitar la práctica de cesáreas innecesarias o en condiciones obstétricas que no llegan a ser desfavorables, fundamentalmente en partos sin complicaciones. Así, el parto debe ser tratado como un proceso natural y, concientizar a las mujeres y al personal médico que una cesárea trae consigo algunos riesgos importantes para la madre o el gestante y una recuperación más lenta y prolongada. Una estrategia para disminuir la proporción de cesáreas en el estado podría ser la reducción de aquellas con indicaciones no médicas o causas sociales y aquellas con indicaciones médicas no obstétricas.

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