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El fantasma de las privatizaciones

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Existen formas y modos muy variados para que las temidas privatizaciones de aquello que le corresponde al gobierno hacer se vaya dando, lenta, pero sin interrupción.

¿Y por qué de las privatizaciones?, ¿y por qué hacerlas en forma disfrazada?, ¿y por qué, para que avancen las privatizaciones, se debe distraer a la sociedad con rumores o crímenes, o con aumentos en los precios de los productos básicos?

Privatizar un servicio como la salud o la educación no es cosa simple, significa dejar de lado a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Privatizar es hacer de lado al propio Estado mexicano para que sean los particulares los que lucren con algo que nunca nadie debe hacer, negocio. Saben, quienes la impulsan, que entregar a particulares la educación y la salud, principalmente, es traición a la patria.

Y con las privatizaciones, por ejemplo, cubrieron al país de “universidades patito” o de clínicas de salud malas y caras, claro, buscando siempre las ciudades de concentración y colapsadas, y las ubicaban enfrente de escuelas u hospitales públicos, para que con solo una seña les indicaran a los rechazados donde hallarían lo que el Estado les negó.

Comentaré lo que más me llama la atención en torno al vil negocio con la educación superior. Resulta que ante la incapacidad o negligencia del Estado mexicano para desarrollar la infraestructura suficiente y pertinente para asegurar un espacio a todo joven que lo demande, descubrieron que entregando permisos a sus cuates para abrir universidades patito, mataban hasta tres pájaros de una pedrada: Lucraban vilmente, simulaban preocupación y fortaleza del Estado y entretenían a los jóvenes mientras superaban la edad en que son más peligrosos para los intereses conservadores de los dominantes.

Muy patético se escucha eso, pero por desgracia se demuestra que ese es el móvil de tan desgarradora realidad. Dejar sin espacio, bajo el argumento de que no pasó el examen de admisión, a jóvenes que buscan llegar a ser universitarios, es el primer paso para tener universidades patito “exitosas” para la lana.

Y canalizar a los pacientes hacia clínicas particulares, como lo exhibió una investigación periodística que sucede en Hidalgo, para que los recursos públicos terminen en el bolsillo de los depredadores.

Por último, y para de plano asustarnos o encabronarnos, otra estrategia usada por los malos gobernantes para impulsar las privatizaciones es el dejar que cada día los servicios públicos estén peor y así, el propio mexicano trabajador y honesto opte por dirigirse a la escuela u hospital de “enfrente”, creyendo que, por lo caro, está mejor.

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