No es casualidad que en mayo, semanas previas a las elecciones, Hidalgo haya repuntado en la incidencia delictiva. Cuando un gobierno como el de Omar Fayad está más ocupado en persecuciones políticas, generalmente los números rojos tienden a subir. A 21 meses de haber asumido el poder, el exsenador, paradójicamente con perfil político en materia de seguridad, está convirtiendo a la que fue por algún tiempo una de las entidades más seguras del país en un estado en llamas. Por desgracia, para quienes creímos que Hidalgo era un lugar apropiado para el desarrollo armónico de nuestras familias, batió en mayo su propio récord cuando se cometieron 2 mil hechos delictivos. Destacan por mucho las denuncias por robo de vehículos con 425, violencia familiar 429 y lesiones con 581 casos reportados al quinto mes. En menor escala, pero igualmente preocupantes, la organización Semáforo Delictivo destaca homicidio, secuestro o feminicidio, con 19 y tres denuncias, respectivamente. Lamentablemente, la entidad superó la media nacional en todos los delitos contemplados en la medición de la organización civil. Por tal motivo, el semáforo encendió alertas rojas para homicidio, secuestro, extorsión, violación y feminicidio. Además, el estado fue el único de los 32 de la República que el mes de referencia no presentó un solo indicador en amarillo o verde, lo cual no se registraba en la entidad desde 2015 (año en que Fayad aún no gobernaba). El fracaso de la política en materia seguridad es evidente. A pesar de la verborrea de combate al huachicoleo, Hidalgo se mantiene, según el último reporte de Pemex, en segundo lugar en tomas clandestinas de combustible con 606 excavaciones en 2018. Por otro lado, en el primer cuatrimestre de este año, se registraron en la entidad 17 asaltos a transporte público, poco más de la mitad ocurrió en la México-Pachuca, donde además fueron asesinados cinco pasajeros, expuso la diputada Sonia Cristina López (Libre por convicción Independiente de Hidalgo 22 de junio 2018). ¿Cuál seguridad? El señor Omar Fayad y su secretario en el rubro Mauricio Delmar nos deben a los hidalguenses una seria explicación, sin ridículos parloteos, del por qué se han disparado los índices delincuenciales. ¿Por qué, de estar en el primer lugar en el índice de paz elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz, pasamos en dos años al sexto sitio? En el ámbito nacional, la cosa está que arde. Hace seis años, Enrique Peña Nieto prometió en su campaña electoral abatir la violencia y llevar más seguridad. Hoy, en la recta final de su mandato, mayo registra las cifras más sangrientas desde que, en dos décadas, se lleva un registro oficial de indicadores criminales con 109 mil 542 homicidios dolosos. El año pasado fue el más violento en la historia contemporánea del país y se pronostica que el horror no solo no bajará, sino que 2018 será el peor del sexenio, y por tanto, marcará récord, advierte el Observatorio Nacional Ciudadano. Parece que la demagogia se lleva en el ADN priista, y se sobrecarga en tiempos electorales. Por eso, señor gobernador, zapatero a su zapato, o lo que es lo mismo, a gobernar y dejar de amedrentar rivales políticos. De filón. ¿No sabe cómo votar? En la edición de este lunes Libre por convicción Independiente de Hidalgo le comparte una guía exprés de los cargos que se elegirán y cómo se votarán el siguiente domingo.

Comentarios