Ni con un grupo de choque, ni con la arbitraria intervención del sonido ambiental, ni con el despliegue de enormes mantas en los alrededores de plaza Juárez, el gobierno estatal pudo reventar el mitin del candidato morenista a la presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Hábil, el tabasqueño serenó a los jóvenes, cuyo aspecto denotaba que habían sido financiados para romper el cierre de campaña de López Obrador en tierras hidalguenses. Fue el propio candidato quien identificó de dónde provenían esos ataques: del gobernador Omar Fayad Meneses, a quien exigió sacar las manos del proceso electoral y de paso también liberar a la tesorera de la Autónoma de Hidalgo Gabriela Mejía y a la exalcaldesa de El Arenal Adelfa Zúñiga, cuyo proceso fue sospechosamente reabierto justo a una semana de que sean las elecciones del primero de julio y luego de apoyar a Morena. A juzgar por lo que pasó en la plaza Juárez, al gobierno estatal se le revirtió su estrategia, pues al final los miles de asistentes comenzaron a gritar: ¡Fuera Fayad!, pese a que desde frecuencias ocultas alguien intentó boicotear el sonido local para gritar consignas en contra del presidente del Patronato Universitario, Gerardo Sosa. El abanderado presidencial, quien comentó que regresará a Hidalgo en caso de obtener el triunfo el próximo primero de julio, indicó que está enterado de lo que pasa en la entidad y de cómo el gobierno estatal está metido en el proceso electoral para descarrilar a sus principales opositores. Dijo que tal es la embestida del gobierno estatal, que Hidalgo ya se convirtió en un caso especial a nivel nacional. López Obrador ya sabe cómo se mueve la política en Hidalgo y advirtió que estará pendiente. Otra vez, la burda estrategia del gobierno estatal y, otra vez, se le revierte. Otra vez, un total despropósito. Son unos genios. De filón. El candidato priista José Antonio Meade cerrará su campaña de Hidalgo hoy en Pachuca, luego que al parecer su mitin en Huejutla se diluyó ¿por falta de apoyo? Dicen, los que saben, que los huastecos no le perdonarán el desaire.

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