En Hidalgo, el mandato de los ciudadanos expresado en las urnas el pasado primero de julio fue claro y contundente: alternancia en el Congreso estatal para que el Poder Legislativo sea un contrapeso real al Poder Ejecutivo, sin embargo, el gobernador priista Omar Fayad Meneses hoy pretende darle la vuelta a ese mandato y apropiarse de la Cámara de Diputados mediante una serie de reformas de última hora a la Ley Orgánica del Congreso para seguir teniendo el control del presupuesto público estatal sin rendir cuentas a nadie.

Fiel a su característica ambivalente, Omar Fayad después de conocerse la estrepitosa derrota electoral del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en todo el país y en Hidalgo, difundió un mensaje a la reconciliación en sus redes sociales en donde afirmó: “Los ciudadanos decidimos quienes serán nuestros representantes en los próximos años y en mi administración siempre seremos respetuoso de la voluntad de la ciudadanía, esa voluntad que hoy ha decidido mayoritariamente a Andrés Manuel López Obrador como presidente de México”.

Y añadió: “Como mexicano, como hidalguense, considero que a ambos nos unen los tres principios fundamentales que él (AMLO) menciona: no robar, no mentir y no traicionar. Por eso, estoy seguro que haremos una buena mancuerna en beneficio de la gente de Hidalgo”.

No obstante, de sus declaraciones que él mismo grabó y difundió, el gobernador priista actúa de manera inversa, ya que el pasado martes, la aún mayoría legislativa priista, en la última sesión ordinaria, aprobó en una sede alterna y brincándose todos los procedimientos legislativos una serie de reformas, entre ellas, la reforma a la Ley Orgánica del Congreso de Hidalgo con la finalidad de pasarse la voluntad ciudadana, la misma que dijo respetaría, por el arco del triunfo, para restar facultades a la próxima legislatura en la que los diputados electos del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) tendrán mayoría.

Los diputados electos y en funciones de Morena y simpatizantes se congregaron el martes en torno a la sede del Congreso estatal para realizar una protesta pacífica en contra de la aprobación en fast track de las modificaciones legislativas que buscan anular el mandato de los ciudadanos hidalguenses manifestado de manera contundente en las pasadas elecciones del primero de julio: Mayoría de diputados de Morena para que fiscalicen, vigilen y funjan como contrapeso real al gobierno estatal emanado del PRI.

Como no se lograba reunir a la mayoría de diputados en el Congreso para aprobar las reformas mencionadas, alguien ordenó la presencia de la Policía estatal para obligar a los manifestantes a desalojar los accesos para permitir el ingreso de los diputados y reunir el quórum necesario para sesionar y avalar los cambios a la Ley Orgánica del Congreso estatal.

Para retirar a los manifestantes, la Policía estatal lanzó gases lacrimógenos y arremetió con uso de la fuerza a los diputados electos y en funciones de Morena, así como a los simpatizantes que los acompañaban. En la refriega, varios legisladores electos resultaron golpeados, entre ellos, la diputada electa por Ixmiquilpan Lucero Ambrocio, quien perdió el conocimiento a consecuencia de los golpes que le propinaron los uniformados.

Como no había condiciones para sesionar en el Congreso estatal, los diputados que se disponían a realizar los cambios legislativos que restan facultades a la próxima legislatura con mayoría morenista y otorga al Poder Ejecutivo (gobernador) el control sobre el presupuesto público, salieron escoltados por la Policía estatal a una sede alterna para cumplir su cometido mediante un fuerte operativo policiaco.

Finalmente, la actual mayoría priista que preside María Luisa Pérez Perusquía, muy cercana a Omar Fayad, aprobaron la reforma a la Ley Orgánica del Congreso que, entre otras cosas, otorga al mandatario estatal la facultad de contratar y autorizar la deuda pública, la cual hoy es superior a los 5 mil millones de pesos.

También ordena mayoría calificada del pleno del Congreso para cualquier modificación o reforma, cuando actualmente se requiere mayoría simple, es decir, la mitad más uno de los 30 legisladores que integran la Cámara de Diputados.

Asimismo, las reformas a la Ley Orgánica del Congreso obliga a que las dos comisiones de mayor importancia: hacienda y presupuesto, así como legislación y puntos constitucionales, no se integren de manera proporcional de acuerdo al número de diputados electos por mayoría, sino por representación partidista, es decir, tendrá la misma representación el grupo parlamentario que ganó 17 diputaciones de mayoría que aquel que solo ganó una, o los que tendrán diputados de lista.

La junta de gobierno, la máxima autoridad del Poder Legislativo, con las modificaciones avaladas en fast track, en una sede alterna y bajo un fuerte operativo de la Policía estatal, será rotativa para que recaiga en los diferentes partidos aun cuando esos no hayan tenido una votación tan alta como Morena, con lo cual también se resta fuerza y facultades a los diputados electos morenistas.

Frente a ese burdo agandalle, el gobernador Omar Fayad criticó y fustigó a los manifestantes y diputados electos de Morena y responsabilizó falsamente al Grupo Universidad de los hechos violentos del pasado martes en el Congreso estatal, cuando fue la Policía estatal la que agredió y reprimió a los manifestantes, y de paso calificó de “porros” a todos los universitarios.

Hábil en la ambivalencia, el gobernador trata de engañar a la opinión pública, sin embargo, los videos que pueden verse en las redes sociales evidencian que la agresión provino de la Policía estatal. Así como mintió al afirmar que respetaría la voluntad ciudadana, hoy Omar Fayad pretende engañar a los hidalguenses con el apoyo de los medios “chayoteros” que únicamente difunden lo que les ordenan desde el cuarto piso de plaza Juárez, pretendiendo perpetuar un sistema de privilegios que se agotó y que no regresará nunca más a Hidalgo ni al país, afortunadamente para el pueblo.

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