Infancia negada para 690 millones de niños, es decir, uno de cada tres en el mundo. Un dato que refleja la persistencia del drama que viven demasiados infantes a causa del hambre, la pobreza, la explotación, la violencia dentro y fuera de los muros domésticos y las guerras…” El portavoz de UNICEF en Italia Andrea Iacomini trazó un marco desolador: “pequeños que mueren demasiado pronto a causa de enfermedades fácilmente curables, que no tienen alimentos adecuados para combatir la malnutrición, que no pueden ir a la escuela ni estudiar, que se ven obligados a trabajar e incluso a casarse en edad precoz, sin contar con la tragedia de los países en guerra”.

Según el vocero, 30 años después de la aprobación de la Convención de las Naciones Unidas sobre los derechos de la infancia, “tales derechos todavía no son suficientemente tutelados. La Convención –precisó Iacomini– es tal vez el tratado más ratificado en el mundo, pero también el más violado”.

De esos 690 millones, 3.2 corresponden a México, y de los casi 40 millones de niños, niñas y adolescentes que viven en México, más de la mitad se encuentran en situación de pobreza y 4 millones viven en pobreza extrema. El 91 por ciento de niñas, niños y adolescentes indígenas viven en condiciones de pobreza.

Así la crítica situación, pero contrario a lo esperado, es decir, buscar mecanismos y políticas públicas para ayudar a remediar tan dramática situación, los gobiernos actuales están trabajando pero en sentido contrario, veamos tan solo algunos ejemplos: 1) el gobierno federal, con la nueva política dizque anticorrupción y de austeridad republicana, ha cerrado las estancias infantiles, dejando sin ese beneficio a cerca de 400 mil niños; dicho programa estaba destinado a madres solteras que trabajan o estudian y a padres que están solos con hijos bajo su cuidado de entre uno y hasta 3 años 11 meses de edad. 2) También en el gobierno de López Obrador desaparecieron los comedores comunitarios, que ayudaban a alimentar a miles de personas, entre ellos niños. 3) La afectación a cientos de niños con cáncer por desbasto de medicamentos en los hospitales, es también grave consecuencia de las políticas erróneas del actual gobierno. 4) La eliminación del programa Prospera, que quita de un plumazo las becas a todos los infantes que asisten a la escuela y ahora, aunque sean, por ejemplo, tres niños en edad escolar, solo uno está recibiendo la beca; les ha quitado el derecho a la salud al eliminar los otros dos componentes que tenía dicho programa: el alimentario y el Seguro popular. 5) Hoy las escuelas de tiempo completo, que son efectivas para garantizar el derecho a la educación y la alimentación, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), quien evalúa la efectividad de los programas sociales, también corren el riesgo de desaparecer, a pesar, incluso, que la administración federal pasada no cumplió con la meta señalada en número de escuelas y niños beneficiados, pues los recortes presupuestales impidieron que se cumpliera la meta de cobertura establecida en el Plan Sectorial de Educación para 40 mil escuelas.

De 2013 a 2018 el programa se ejecutó solamente en 25 mil 134, el 63 por ciento de lo proyectado. Si el gobierno de AMLO termina por desaparecerlo saldrán gravemente perjudicados 3.

6 millones de niños, sin contabilizar a los que lo han solicitado y que aún no se los autorizan.

Pero, además, el gobierno de AMLO eliminó el Ramo 23, que era el presupuesto destinado a los municipios para que realizaran obra pública; también quitó el Programa de mejoramiento a la vivienda y, obviamente, el no contar con caminos pavimentados, con agua potable, luz eléctrica o drenaje en sus viviendas o el vivir en chozas que por donde sea se cuela el aire, el frío o la lluvia, o simplemente vivir hacinados, afecta, y gravemente, el desarrollo y la salud de los niños.

Y así, como en los hechos, es falso que al gobierno federal le interese combatir la violencia contra lo niños e igualmente falsa es la actitud del gobierno del estado de Hidalgo, pues en los hechos, y a pesar de tener un presupuesto asignado para este 2019 de un poco más de 50 mil millones de pesos, se ha negado a contribuir al desarrollo infantil resolviendo las graves necesidades de servicios públicos básicos para miles de comunidades, se ha negado a llevar salud y educación, ha afectado a miles de familias retirándoles el apoyo alimentario y también ha seguido una política mortal negándoles la salud a través de la construcción de clínicas y hospitales y negándoles el pago a sus profesores.

Vino todo lo anterior a mi mente cuando leí una nota periodística de la presente semana que decía: “Durante la sesión ordinaria de la comisión para poner fin a toda forma de violencia contra niñas, niños y adolescentes, la titular de la secretaría de Gobernación Federal, Olga Sánchez Cordero exhortó a todos los sectores sociales a unirse para luchar contra la violencia hacia la infancia. A dicha sesión acudió el gobernador Omar Fayad, quien entregó a la secretaria la agenda temática, el programa de trabajo y un calendario para el cumplimiento de los compromisos de la comisión para la protección integral de niñas, niños y adolescentes de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), misma que preside el mandatario hidalguense… (sic)”, donde manifestó que “tal vez pueda sonar algo utópico el decir que se acabará la violencia hacia los niños, pero en eso radica el reto, en luchar sin regateos, en emprender esas iniciativas sin reservas, sin prejuicios y sin escatimar voluntades políticas… de poder superar las diferencias políticas…” Desde mi punto de vista, esas son palabras, declaraciones al calor de la reunión, son papeles, programas, buenos deseos, demagogia pura (de la más baja ralea), pues acciones en los hechos en beneficio de la niñez ninguna, en perjuicio, como queda dicho renglones arriba, muchas.

La peor violencia infringida a los niños es la que actualmente se ejerce, tanto por el gobierno de la 4T como por el de Omar Fayad, negándoles alimentación, salud, educación, vivienda, cultura y deporte; así mutilan todas sus capacidades y hasta sus sueños infantiles.

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