Los mandarines de la Iglesia católica mexicana, ancestrales enemigos conjurados de la razón y de cualquier manifestación de progreso, han mostrado su músculo cuando quien sea se enfrente con sus creencias, dogmas, artículos de fe, ortodoxias, fervorines y dicterios. Es peor cuando sus aliados y protegidos faltan a la palabra empeñada en las sacristías y en los negocios.
Eso no es nuevo. Secularmente han estado de lado de los dictadores, los conculcadores de la soberanía, los extranjeros invasores, los enemigos del pueblo, saqueadores, caciques, hambreadores y gente de la peor ralea. Obvio han existido excepciones, pero son tan pequeñas y reducidas que pueden pasarse por alto.
La Iglesia mexicana, aprovechada de la inconsciencia religiosa, la poca reflexión de sus feligreses obcecados, la ira popular provocada por decisiones insensatas y hasta estúpidas, siempre ha sido oportuna y precisa para poner el dedo en la llaga, de una manera inclemente, precisa, demoledora.

EPN buscaba reflectores y canicas para jugar

El sistemita de la tolucopachucracia, exasperantemente fallido en todo, cometió el error de enfrentarse a las iglesias católica y evangélica –presbiterianos, adventistas, mormones, etcétera– cuando el dizque titular del Poder Ejecutivo, en búsqueda de reflectores publicitarios y de canicas para jugar… tuvo la ocurrencia de faltar al trato contraído con ellas y declarar, en un momento inoportuno e inopinado, su simpatía hacia matrimonios de personas del mismo sexo y adelantar que enviaría una iniciativa en el sentido de reconocer los derechos homoparentales a la adopción… ¡y ardió Troya!
Ni los más cercanos al muchachito de Atracomulco se imaginaron que Peña Nieto se iba a aventar una volada de tal calado, dada su procedencia de grupos retardatarios y confesionales, educados en las cavernas de los inquisidores, mendaces y aterradores. En su afán de popularidad, salió “con su domingo siete”. Y así le está yendo.

El 5 de junio fue el payaso de las cachetadas

Jamás se imaginaron el tamaño del rebote a esa audacia de pacotilla, a ese grito desesperado en busca de la excomunión “de todos tan temida”, a esa lanzada a moro muerto, que no convenía a nadie, menos a quien siempre fue un enemigo jurado de lo que ahora defendía con una vehemencia prefabricada.
Para empezar, el lenguaraz de Los Pinos que quiso sus 15 minutos de gloria –Andy Warhol dixit– frente a los voraces encuestadores y algunos sectores de opinión que jamás aprobarán sus posiciones, sufrió un escandaloso revés en algunas elecciones gubernamentales de regiones proclives a “la palabra de la Iglesia”, que emitieron un voto condenatorio a sus deslices verbales, convertidos en afrentas por los pontificadores con escapulario y sotana.
Y de ahí para adelante. Hoy es el payaso de las cachetadas de la grey religiosa. No pasa domingo sin que sea atacado por las publicaciones confesionales, ni que sea destruido desde los púlpitos de casi todas las iglesias importantes del país. Ni quien lo defienda de sus contlapaches, ni quien vaya a creer en alguna refutación. Está más solo que la una.

Y hubo Obispos que interpretaron sus preferencias

La imagen de tolucos y pachuquitas es objeto del escarnio eclesiástico. Han sido presa, todos los miembros del equipito, de epítetos e invectivas, desafortunadamente ciertas, que los tildan de rateros, represores, ignorantes, ramplones y todas las lindezas que se puedan imaginar, desde tribunas religiosas que para millones de mexicanos son infalibles.
Se ha dado el caso de Obispos que se han metido hasta la cocina, hablando a pecho y población abierta sobre algunas preferencias emocionales del autollamado mandatario, que es mejor omitir, en favor de las letras serías, por respeto a la propia dignidad de la profesión periodística.
‎Y aunque muchísimos prelados, obispos y purpurados tienen la cola demasiado sucia para clavar la pica en Flandes, han logrado su objetivo, toda vez que sus enemigos escogidos están más descobijados que un teporocho tirado en vía primaria. Con una credibilidad destrozada, amén de una imaginación obsesionada, poseída por el espíritu del dinero fácil.

López Mateos y Álvaro Obregón, otros López

No tienen armas ni para defenderse, ni para jugar al burro castigado. Hasta da pena comparar lo que le está pasando al gobiernito actual con algún episodio de la Guerra Cristera o con algún ‎embate a los libros de texto gratuitos, empujados por López Mateos, que se enfrentaron a las consignas de “Cristianismo sí, Comunismo, no”.
Menos con la decisión que tomó Álvaro Obregón cuando, ante la oposición eclesiástica a algunas medidas revolucionarias, desnudó a los “jerarcas angelicales” de la metrópoli, para que mostraran ante el pueblo sus carnes pudendas, laceradas por horrendas marcas de enfermedades venéreas. El pueblo, congregado en el Zócalo se mofó de los ensotanados y lanzó estentóreos vivas a la Revolución.
‎Pero ésos eran otros López. A los de hoy no hay quien los vitoree, ni quien siquiera tenga un gramo de seso, ni de credibilidad para defenderlos o para intentar meter la mano al fuego solapando o encubriendo con eficiencia mínima sus desatinos y exabruptos, que rayan en la demencia, que insultan cualquier nivel de razón.

Preparan una blitzkrieg que se advierte imparable

Con esa ventaja a su favor, con esa certeza de inminente éxito, los jerarcas de la Comisión del Episcopado Mexicano y la conferencia de mandos evangélicos, apuran una blitzkrieg que se advierte desde hoy imparable y peligrosa, que pone a los tolucos y pachuquitas contra las cuerdas, que abona al sentimiento internacional de repulsa y de castigo ejemplar, ganado a riñón en los cinco continentes.
‎Desde todos los púlpitos, confesionarios, sacristías, universidades, medios y colegios confesionales, se promueve desde hace tiempo una serie de manifestaciones de carácter medieval en todas las capitales del país contra las ofensas verbales –nada más verbales, porque los legisladores tricolores al ver la avalancha ya se echaron p’atras en sus pretensiones modernizadoras– del toluco deslenguado.

Empresarios y narcos ¿tras las movilizaciones?

‎Las manifestaciones y caravanas de ensotanados en el interior del país se llevarán a cabo, simultáneamente en todo el territorio nacional el muy cercano y fatídico 10 de septiembre. Como suele suceder, en esa fecha todos los “temerosos de Dios” saldrán a las calles con sus cantos hipócritas, a la caza de indulgencias.
Pero 14 días más tarde, el 24 de ese mes, están convocando a una repulsa magna contra el régimen, que llevarán a cabo en el Zócalo capitalino, en la cual, como usted ha de imaginarse, lloverá de todo sobre los infelices mexiquenses que se atrevieron a subirse al ring sin chones.
No es descartable que detrás de todos los apoyos, se encuentren también muchos empresarios, socios de los purpurados, así como poderosos narcotraficantes de todas las raleas, que se han visto traicionados por los que inicialmente fueron y son sus cómplices. A río revuelto, ganancia de pescadores.
Lo que es aún más interesante, es que el Vaticano no ha intervenido, ni en nombre propio, ni a través de su Nuncio Apostólico para tratar de detener, o siquiera aminorar los ríspidos y groseros niveles de ‎enfrentamiento entre su sucursal mexicana y el podercito establecido.
Comprueba la despiadada ferocidad con la que están juzgando desde ahora, en todos los países y niveles de mando, los infames resultados de estos sandios.
¿No cree usted?

Índice Flamígero: Uno a uno, senadores y diputados han sido invitados a una merienda con chocolate a la francesa, un té o un cafecito “con el señor Obispo” de sus jurisdicciones. Ahí les han hecho ver el infierno en el que podrían arder sus pretensiones políticas –casi todos quieren ser gobernadores–, en caso de que la iniciativa peñista fuese aprobada. Así se entiende el porqué en San Lázaro recularon en voz de su pastor (terrenal) César Camacho. Hace unos días, con la sabrosa prosa a la que nos tiene acostumbrados a sus lectores, don Rodolfo Villarreal Ríos recordó cómo fue que don Joaquín Fernández de Lizardi, El Pensador Mexicano, ya excomulgado por la Santa Iglesia “por expresar ideas políticas no apegadas a lo que el clero político mexicano consideraba era lo correcto.”, respondió a un libelo anónimo. Ahí el escritor-historiador señala: “Hoy observamos la pasividad que muestran los miembros de la clase gobernante, y anexos, ante la embestida clerical desatada en su contra desde el pulpito y las páginas de sus órganos informativos…”, lo que contrasta con el valeroso escritor-periodista que es ícono de nuestro agitado siglo XIX. Al parecer el director de la Facultad de la UNAM, Raúl Contreras Bustamante, sí escogió a los más efectivos abogados penalistas y expertos en delitos fiscales para salvar de la cárcel a su ex jefe Javier Duarte y a su pandilla, quienes saquearon las arcas del gobierno de Veracruz. Habrá que ver cuántos maestros han dejado a sus adjuntos en la cátedra para cumplir cabalmente el encargo del notario público y director de la facultad de derecho. Un verdadero ejército de abogados se mueven al ritmo de La Bamba bajo la batuta del jarocho director grillo. Se mueve con singular alegría en las redes sociales como si fuera ajonjolí de todos los moles. La sobriedad académica es cosa del pasado y ahora se pretende usar los cargos directivos en esa facultad como trampolín político. Aunque es conocida su militancia priista no le hace desaire a ningún personaje de la política de los diversos partidos. Se habla en círculos cercanos que el seria el coordinador de la campaña presidencial del candidato a todo, el ex rector De la Fuente .Con Mancera tiene picaporte y le proporciona herramientas jurídicas para su proyecto futuro y presente . ¿Dónde quedaron los tiempos aquellos donde la cátedra era una entrega total y un apostolado sin salirse de los linderos de esta gran universidad de gran prestigio en América Latina y en otras latitudes? La autonomía universitaria al parecer no está reñida con el coqueteo político que se vive en le presente en esta facultad donde se han forjado a lo largo de su historia personajes de pulcra formación académica, orgullosos de ser celosos herederos de un legado de hombres ilustres comprometidos con la UNAM. “¿Un hampón en Los Pinos”, se pregunta don Miguel Ramírez, desde Torreón. Y él mismo responde: “Eso sucedió hace 25 años, además, pues es cuestión de estilo. Con estos argumentos el vocero de la Presidencia quiso minimizar el plagio que Peña Nieto cometió cuando elaboró su tesis profesional. El primero de estos dos razonamientos carece de solidez. Así podrían haber pasado 25 segundos ó 25 siglos desde la fecha del acto en cuestión el plagio persiste y debe tener consecuencias. El segundo, el relacionado con el estilo sí es válido. La cotidianidad que rodea a Peña Nieto lo presenta como una persona íntimamente ligada a lo ilegal. Lo chueco, el chanchullo son parte de su ADN. ¿Un hampón despacha en Los Pinos? Lamentablemente, así es”.

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