Octavio Enrique Jaime Gutiérrez

Legado de Macario

El mes de octubre y los primeros días de noviembre siempre pintan los ambientes mexicanos de colores naranjas y morados, adornan los mercados y tianguis con calaveritas, papel picado, máscaras y colguijes que hacen uso masivo de aquella catrina retratada por Posada e impregnan en el aire esencias que nos recuerdan al sabor de las mandarinas, al aroma de las flores de cempasúchil, panteones, mole y un sinfín de manjares y bebidas que tan orgullosamente presumimos cuando se acerca el Día de Muertos.

No es para menos: es la festividad mexicana favorita para muchos. Y es que dentro de la ironía de ser uno de los países con los índices más altos en violencia y feminicidios, homicidios y crímenes que atentan contra la vida del prójimo, el Día de Muertos es el remate perfecto para romantizar e idealizar los senderos del más allá. Es parte del humor negro que compartimos muchos de nosotros y de estar conscientes de la garantía definitiva: la muerte.

A pesar de haberse convertido en un extraño híbrido al combinarse con el Halloween y algunas de las costumbres norteamericanas en torno a esta celebración, los mexicanos hemos encontrado en este punto, la oportunidad de alargar un festejo que “normalmente” debería ser de dos días, a los cinco, seis o siete. En fin, no es nuevo para nadie, desde que comienzan las fiestas de muertos, no nos detenemos hasta el Día de Reyes, teniendo un último arranque de gula desenfrenada derivada de la rosca cuando es el Día de la Candelaria, en febrero. En pocas palabras: el Día de Muertos significa el banderazo de salida para cerrar el año.

Es entonces, que volviendo al marco que nos atañe, me gustaría retomar una de las obras maestras de la cinematografía nacional, muy recordada en estas épocas: Macario. La película mexicana del Día de Muertos por excelencia, por cultura, por herencia. Todos aman la película, no hay medias tintas. Ha sido elogiada en varias partes del mundo y aparte fue el primer filme mexicano en ser nominado al Óscar por mejor película extranjera.

El relato original, del alemán Bruno Traven, nos acercaba ya a historias en donde la personificación de la Muerte se alejaba de lo convencional y así también, explicaba el destino de todos de una manera profunda pero simple: al que le toca, le toca. La película, que llegó 10 años después que el libro, se convirtió en un éxito para todas épocas porque representa perfectamente la relación de los mexicanos con la muerte.

Protagonizada por el siempre grandioso Ignacio López Tarso, con guión de Emilio Carballido, Roberto Gavaldón y con colaboración de Traven, aunado a una fotografía espectacular de uno de los mejores cinefotógrafos en la historia de México, Gabriel Figueroa, Macario se atrevió a tocar hilos adelantados a su época pero por desgracia, siempre presentes.

Las motivaciones de Macario se mueven por su estómago. Macario es el mexicano que siempre tiene hambre, el campesino que trabaja todo el día pero jamás tiene dinero porque hay muchos hijos. Famélico, siempre de mal humor pero resignado a la vida, Macario es el mexicano que a pesar de sus obstáculos jamás deja de soñar: el anhelo del pobre protagonista es acabarse un guajolote completo por sí mismo.

Si nos ponemos a desmenuzar la historia, encontraremos muchas similitudes con las realidades actuales, más resaltadas en estos tiempos de crisis y de segregación. En la película, el hambre le pertenece a los estratos sociales más bajos, a los que les sirven a los poderosos. Muchas escenas nos muestran que México sigue siendo, al menos en el contexto social, igual que en el siglo XVIII, donde acontecen los sucesos del filme.

Más allá del legado de Macario como un producto cultural muy importante para nuestro país, vale la pena reflexionar la vigencia de los hechos que ahí se presentan. La gran mayoría de los mexicanos hemos sido Macario en algún momento. Hay otros tantos, que siempre son Macario. Los eventos de la cinta nos trasladan a la convergencia del ideal consagrado como el éxito del protagonista al convertirse en señor de la Muerte. Fama, dinero, tranquilidad y comida forjarán al nuevo estilo de vida de esta familia hasta que nos damos cuenta que el destino es imprescindible.

El pobre campesino pudo comerse la mitad del guajolote antes de morir atragantado, mientras soñaba en ideales de lo que bien pudo haber sido su vida con un poco más de suerte. Consciente de que a la Muerte no se le huye, Macario decidió compartir su tesoro con la huesuda para así, al menos, tener la dicha de alcanzar medio sueño. Y así, miles de mexicanos cuando se trata de la “persecución del bistec”, como le dicen.

Macario a todo color Dicho esto, en pleno 2020, Macario está más vigente que nunca. Tras un año lleno de catástrofes por la crisis sanitaria que nos somete, un joven chiapaneco encontró en el ocio la oportunidad de revitalizar una de sus historias favoritas: se valió de Deoldify, una inteligencia artificial para colorizar la cinta de Gavaldón y darle un giro más fresco.

Impulsado por intereses personales y sin ánimos de lucro, Woldemberg Pérez Zúñiga, estudiante de la Universidad Autónoma de Chiapas (la única y auténtica UACH), dedicó largas horas para agregar color a cada fotograma de la película, sin asesoría externa, únicamente él frente a su computadora.

Un trabajo magistral, sin lugar a dudas, que ahora puede ser visto por todos a través de YouTube en diferentes versiones. Sin embargo, lo curioso en este suceso es la autonomía que gracias a las redes sociales, pudo lograr esta hazaña: comenzando la difusión y promoción de su trabajo a través de grupos de Facebook dedicados al séptimo arte, comenzó a levantarse la popularidad de su trabajo hasta llegar a ser noticia internacional.

Tras no recibir respuesta por parte del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), Woldemberg recibió asesoría en cuanto a los soportes jurídicos que debía colocar al principio de este trabajo, que prácticamente son descargos de responsabilidad por la modificación de la obra.

Este ejercicio nos demuestra hasta qué grado han llegado los avances de la inteligencia artificial: para la industria del cine, la colorización de una película basada solo en contenido digital, sin manejo del filme es un progreso histórico, pues garantiza el cuidado de los rollos e incluso, facilita la distribución, optimizando todos los tiempos relacionados.

Las redes sociales nuevamente hacen alarde de su practicidad en todos los campos, ya que al ser Facebook el principal medio por el cual se difundió esta edición, igual permitió darle al artista el crédito completo por la labor, algo que no hubiera sucedido en otras instancias.

Acostumbrados a una imagen visual plagada de colores, estoy seguro que la nueva versión de Macario que se encuentra al alcance de todos, servirá para encontrar la crudeza a la que hice referencia en las primeras líneas de este ensayo: a todo color, notemos las desigualdades sociales, la pobreza y las realidades que viven las clases más bajas de nuestro país.

En este Día de Muertos no respiraremos un aire habitual, serán fiestas con más segregación. Muchos ya ni siquiera se pueden dar el lujo de llevar flores al panteón, no porque estos vayan a estar cerrados sino porque la economía está demasiado apretada. Es cierto, gracias a la tecnología tenemos la dicha de disfrutar joyas como Macario o cualquier otra que sea reinventada gracias al ocio, ojalá los intereses de los responsables gubernamentales tomaran el ejemplo de las iniciativas individuales para dirigir esfuerzos máximos a aquellos que lo han perdido todo.

Es cierto, Macario se convirtió en “alguien” cuando le dió a los ricos la facultad de salvar a sus queridos de la Muerte. Pero tuvo que huir cuando se dió cuenta de que nada le ganaría jamás a la Muerte.

Los placebos del ocio, de la comida y del dinero se han convertido en el agua de vida de Macario, al alcance de unos cuantos, la gran mayoría, de clase alta. Será importante reflexionar hasta qué abismos nos arrastrarán los resultados de la dualidad entre vida y muerte y determinar si al final de esta pandemia nos encontramos a la huesuda en nuestros pies o cabecera. Eso sí, a todo color.

Bibliografía Zoomf7, A. (2019, 2 noviembre). Macario: fantasía, tradición y pobreza. WordPress.com. https://zoomf7.net/2019/11/02/macario-fantasia-tradicion-y-pobreza/.

“Macario: el mexicano y la muerte, cine fantástico en la era dorada”. Cine O’culto. 29 de abril de 2018. Consultado el 6 de noviembre de 2018.

Zoomf7, A. (2020, 3 octubre). Así se ve a color la película mexicana ‘Macario’ de Roberto Gavaldón. WordPress.com. https://zoomf7.net/2020/10/02/asi-se-ve-a-color-la-pelicula-mexicana-macario-de-roberto-gavaldon/.

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