La carente falta de ética, moral, honor, respeto, etcétera, son cualidades solo de los pillos, de los malandrines, de los corruptos que carecen de esos valores universales y en general pareciera no afectarles, ya que continúan con sus vidas cotidianas aun sabiendo que son unos trúhanes.
En días pasados surgió la noticia, una vez más se fortalece la idea que Enrique Peña Nieto no debió llegar a la presidencia de la nación, es más, ni siquiera debió haber concluido sus estudios en 1991, cuando contaba con 25 años y quizá un poco de cerebro, claro, cabe aclarar que para las triquiñuelas, las pillerías, mas no para la verdad, la honestidad, el honor, difíciles palabras en su vocabulario y en la praxis diaria de su vida.
La noticia la difundió Carmen Aristegui con la característica investigación precisa y fiel, marcando que la tesis que le confirió el grado académico a Enrique Peña Nieto fue plagiada en gran medida. La Universidad Panamericana no debió de omitir ese detalle, 28.8 por ciento del contenido del escrito fue plagiado.
Enrique Peña Nieto, una vez más, está en el “ojo del huracán” no solo por sus múltiples “confusiones cerebrales” interminables en sus discursos y en su quehacer político, sino por plagiar la tesis profesional que le da el título de licenciado en derecho.
El vocero presidencial Eduardo Sánchez la noche del domingo pasado de inmediato arremetió contra la periodista y la investigación que llevo a acabo diciendo: “Por lo visto, errores de estilo como citas sin entrecomillar o falta de referencia a autores que incluyó en la biografía son, dos décadas y media después, materia de interés periodístico”.
Absurda contestación la que dio el vocero, como absurdo es seguir solapando a un presidente y un gabinete inepto e incompetente; en otros países un plagio es suficiente para pedir la renuncia del cargo público e incluso, aparte del descredito social, sin menoscabo el retiro del título que avala el grado académico.
Asimismo se une a la declaración del vocero presidencial, cual fiel vasallo, el gobernador del estado Francisco Olvera Ruiz al declarar: “Es un ánimo de encontrar problemas y defectos donde no los hay […] Lo único que está acreditando es que de parte del presidente hubo un esfuerzo por buscar textos y respaldar su trabajo”.
¿Respaldar su trabajo?, ¿esfuerzo por buscar textos?, no creo que el plagio sea la forma adecuada de una investigación y sobre todo por ser ésta la que otorgue un grado académico en el que se dará a conocer la capacidad del autor al elegir un tema, investigar acerca de éste y defenderlo no solo para obtener el grado, sino porque se está convencido de lo que se plasma y que en gran medida ayudará o cambiará lo antes estipulado por algo mejor. Una tesis es sin duda una ardua labor de investigación y de honorabilidad la cual no debe de minimizarse haciendo plagios.
Cierto es que “el hábito no hace al monje” y en múltiples ocasiones no por tener grados académicos se está más comprometido con la sociedad o bien se es una persona honorable, ética y responsable; lo que está en juego con el problema de esa tesis es la distinción y trasparencia del personaje más no la investigación en sí. Cabría mencionar algunos ejemplos históricos notables que no tuvieron la oportunidad de estudiar al menos la educación básica, pero los valores morales hablan por sí solos, como el caso de Francisco Villa que apenas si sabía plasmar su rúbrica y medio leer y escribir, sin embargo no fue impedimento para tener una justa conciencia social en la que siempre se buscaba ayudar a los desposeídos y marginados, caso similar fue Emiliano Zapata o Vicente Guerrero, quien siendo analfabeta ocupo el cargo de presidente y sin tener un título académico, pero tenía conciencia social. En la historia mundial, entre muchos otros, se encuentra el cofundador de Apple Steve Jobs, que dejó los estudios luego de un semestre universitario; o Henry Ford que a los 17 años dejó su casa y estudios, logrando tiempo después posicionarse en el mercado mundial como un gran empresario.
Otros personajes han tenido altos grados académicos; maestrías, doctorados, posgrados e incluso distinciones como el doctor honoris causa; por citar ejemplos, los sexenios de Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox, carentes por completo del acercamiento con los desposeídos al no entenderlos o bien no importarles siquiera. Distinciones honoríficas universitarias cedidas a personajes nacionales y extranjeros que son en absoluto honorables en el contexto mundial pretérito y contemporáneo.
Los grados académicos han sustituido los títulos nobiliarios y sin embargo se olvida que antes de acumularlos se deberían reunir logros con el prójimo, ayudando y no olvidando el honor, la ética, los valores y el amor verdadero por hacer cosas buenas y necesarias para la humanidad.
Está claro que Peña Nieto no ha ofrecido en su sexenio ni honorabilidad ni inteligencia y sí problemas por una casa blanca, un departamento en Miami, 43 estudiantes desaparecidos, una gasolina 47 por ciento más cara, un peso devaluado 30 por ciento, unas reformas que no funcionan, una economía rota, 2 millones de mexicanos más en la pobreza extrema, una tasa de desempleo en aumento, 100 mil muertos, una crisis de gobernabilidad, un país con el ánimo por los suelos y por supuesto una tesis llena de plagios y lo que aún falta por concluir. Sin embargo el eslogan del gobierno es “Un México con rumbo” y los funcionarios se enorgullecen del rumbo, sin embargo no se sabe cuál rumbo, pero ellos argumentan que lo hay. ¿Tú les crees? Yo tampoco.

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Edad: Sin - cuenta. Estatura: Uno sesenta y pico. Sexo: A veces, intenso pero seguro. Profesión: Historiador, divulgador, escritor e investigador que se encontró con la historia o la historia se encontró con él. Egresado de la facultad de filosofía y letras de la UNAM, estudió historia eslava en la Universidad de San Petersburgo, Rusia. Autor del cuento "Juárez sin bronce" ganador a nivel nacional en el bicentenario del natalicio del prócer. A pesar de no ser políglota como Carlos V sabe ruso, francés, inglés y español.