El Hidalgo seguro que nos han vendido desde hace décadas hoy simplemente no existe. Aunque el gobierno estatal insista en que relativamente la entidad sigue siendo segura si vemos lo que ocurre en otros estados, hoy ese argumento ya no sirve de consuelo para la población, que a diario sufre los estragos de la inseguridad. Lo insólito es que ya tampoco la clase política puede estar tranquila. Ayer fue asesinado el alcalde panista de Pacula Alejandro González Ramos, quien fue ultimado a balazos mientras conducía su vehículo en un camino de la localidad Puerto El Reparo, en el municipio que gobernaba. El propio mandatario estatal Omar Fayad Meneses condenó el hecho y advirtió que investigarán para que el hecho no quede impune. Tras reprobar el hecho, el PAN estatal exigió a la Procuraduría General de Justicia de Hidalgo (PGJEH) dar con los responsables para que este hecho no quede impune. El diputado local panista Luis Baños dijo que no es posible que “servidores públicos de primer nivel como los alcaldes sean objeto de agresiones por parte de la criminalidad en general”, por lo que llamó a establecer medidas de protección. El mensaje de Baños no hace más que dejar constancia de que en Hidalgo ya ni los funcionarios “de alto nivel” están a salvo. Si esto ocurre entre quienes disponen de seguridad a costa del erario, ¿qué puede esperar un ciudadano común? Esta es la realidad de Hidalgo, un estado que cayó seis lugares en el Índice de Paz México (IPM) en apenas dos años. Y mientras esto sucede, la estrategia Hidalgo Seguro duerme el sueño de los justos. De filón. Pablo Pérez Martínez, exsubsecretario de finanzas y administración en la Secretaría de Educación Pública de Hidalgo (SEPH) soltó la sopa ante el portal de noticias Eje Central. Según el exfuncionario olverista, el exmandatario lo utilizó como chivo expiatorio en el desvío de 2.7 mil millones de pesos de las arcas estatales. Dijo que el dinero fue entregado de manera paulatina al exgobernador Francisco Olvera, incluso en camiones de valores por el volumen de efectivo que significaron los retiros. Y mientras tanto, el exgobernador Olvera hoy despacha ¿muy tranquilo? en el PRI de la Ciudad de México.

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