Existe un viejo adagio en la industria musical el cual dice que el primer álbum coloca a un músico en el panorama, el segundo le brinda carácter y el tercero define qué lugar ocupará en el estrellato… Pues bien, toca el turno a Young the Giant que, con su tercer álbum Home of the strange, busca de una vez por todas dar el salto de banda pequeña a agrupación que todos deberíamos escuchar en este momento. ¿Lo lograrán? Veamos, mejor dicho escuchemos…
Para quienes no los conozcan, Young the Giant es una agrupación estadunidense formada en 2004 por Sameer Gadhia (voz), Jacob Tilley (guitarra), Eric Cannata (guitarra), Payam Doostzadeh (bajo) y Francois Comtois (batería). El conjunto saltó a la fama en el circuito indie gracias a su sonido que combina rock, pop, folk e incluso música india, cortesía del vocalista Gadhia, más sus letras que poseen cierto aire intelectual y una pizca de comedia sobre la vida cotidiana.
Este pequeño éxito permitió que publicarán en 2010 su álbum debut Young the Giant, el cual cosechó buenas críticas gracias a los sencillos “My body”, sobre los impulsos que sufre el cuerpo al enamorarse, y “Cough syrup”, elemental para todos aquellos que tras una caída aprenden a no tomarse la vida tan en serio. Tres años después volvieron con Mind over matter, material con un sonido desenvuelto y experimental que si bien a momentos funciona en su lado más pop, resulta muy exiguo en su faceta más alternativa.
Es así que, tras un acierto y un descalabro, el quinteto de Irvine, Californa, retorna a los escenarios con un álbum que, desde la primera nota, suena ambicioso, en especial por sus letras que hacen una alegoría del multiculturalismo y los conflictos de identidad en torno a él. Esto queda exhibido en “Amerika”, tema que abre Home of the strange con la historia de una pareja que, tras su disolución, recuerda las promesas rotas de viajar a un lugar mejor, de buscar nuevas oportunidades.
“Something to believe in” muestra la madurez musical de la banda, pero también su capacidad como cuentacuentos que no temen charlar con el Sol o la Luna en lenguas jamás abordadas por el hombre. Al final, el mensaje de que somos esclavos de nuestras propias mentes es estremecedor, pero incita al rompimiento, a la libertad. “Silvertongue”, por su parte, se muestra como la canción más digerible del álbum, un viaje a la locura y el delirio que en su fondo nos muestra una tierna historia de amor, de esas que empiezan de la forma más anodina posible.
Pues bien, Home of the strange de Young the Giant se siente como su título, es el hogar de lo extraño, de lo que pertenece a este lugar y a la vez a ninguno. Si bien ya no hay tanta experimentación ni tampoco el interés por imitar a otras bandas, el quinteto de Irvine se torna inconstante, disperso. Pero es esta dispersión lo que su vez le brinda fuerza, ya que representa el conflicto que pretenden exponer con su música: la pertenencia a un país (Estados Unidos) fundado bajo los principios de la inmigración, pero que en este momento parece renegar de la herencia cultural extranjera. Es ahí, entonces, donde el hogar de lo extraño, de lo paradójico, aparece ante nuestros ojos… y oídos.

@Lucasvselmundo
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Licenciado en ciencias de la comunicación y maestrante en ciencias sociales. Reportero ocasional y columnista vocacional. Ayatola del rock n’ rolla. Amante de la cultura pop, en especial lo que refiere a la música, el cine y los cómics. Si no lo ve o lo lee, entonces lo escucha. Runner amateur, catador profesional de alitas.