Analistas que escriben en varios periódicos coinciden en que el debate no movió demasiado las preferencias de los electores con miras a la elección presidencial, de modo que los pronósticos siguen siendo básicamente los mismos. Una señal de esto es lo que ocurre en torno a las renuncias y adhesiones a los partidos políticos. En Hidalgo, el partido que sigue sumando adeptos es el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), a cuyas filas se unió ayer el exdirigente del Partido Acción Nacional (PAN) Alejandro Moreno Abud, quien argumentó que ese paso lo da con convicción y determinación, para “ver un país donde nuestros hijos conozcan una patria nueva”. Conociendo la amplia trayectoria de Moreno Abud en el PAN, estas palabras no deben tomarse a la ligera. Además, no debemos olvidar que los panistas generalmente tienen bien arraigado su origen partidista. No es, entonces, una adhesión más: se trata de un exmilitante de peso que además advirtió que a él podrían sumarse unos 30 mil panistas más que no están nada contentos con su actual líder estatal Asael Hernández Cerón. Esto por un lado, pero también está lo que sucede en el partido receptor, con quienes ya están arriba del barco que, todo apunta, tendrá buen puerto. Dice el líder morenista estatal Abraham Mendoza que el partido no tiene dueño y los militantes fundadores no deben sentirse desplazados, pues tal fue su espíritu desde que nació. Lo cierto es que hoy Morena está en el foco de todos los partidos, lo que demuestra que la idea de su candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, quien decidió fundarlo tras la derrota en la anterior elección, fue acertada pese a las críticas de que con tal proyecto pulverizaría a la frágil izquierda mexicana. De filón. Para quienes pretendían interpretar a su conveniencia la ley estatal del transporte, ahora tendrán que pensarlo dos veces. Sanciones de hasta 9 mil pesos o de plano la pérdida de la concesión, es lo que podrían encontrarse en el camino si deciden seguir con sus marrullerías.

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