El presidente Andrés Manuel López Obrador airosamente cumplió con su deber constitucional de dar cuenta de sus acciones en lo que fue su primer Informe de Gobierno, aunque de hecho fue por los iniciales nueve meses de su gestión.

No hubo anuncios espectaculares, tanto en lo que expresó el domingo por la mañana, como lo que integró en un robusto documento, que, por la tarde del mismo día, entregó en su nombre al Congreso de la Unión la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.

Se destacaron tres puntos a resolver, como antes ya lo había expresado en sus conferencias mañaneras el tabasqueño: inseguridad y corrupción prevalecen como problemas urgentes y, además, las poco halagadoras predicciones de un crecimiento económico para el país.

De la primera, su presencia no solo ha menguado, sino que al contrario, en las últimas semanas se ha intensificado por repetidas incursiones a sangre y fuego entre grupos del llamado crimen organizado.

Asesinatos, tanto a población abierta como en centros de reunión pública, especialmente restaurantes y bares, han sumado víctimas, muchas de ellas ajenas a luchas por el poder para mantener hegemonías.

Por su parte, López Obrador ha reiterado su confianza en lo que pudieran representar en contrapeso, tanto el Ejército y la Marina, así como la Guardia Nacional.

De este último, la intención, que ha reiterado, es aumentar el número de elementos para así tener mayores posibilidades de éxito en sus funciones.

La corrupción, con su secuela de antecedentes de los que AMLO llama herencias de grupos enquistados en el mismo gobierno, los pasos para dar con responsables han sido lentos, acordes se entiende investigaciones y procesos judiciales.

Los más sonados son los de Rosario Robles y Emilio Lozoya, aunque llegan a filtrarse nombres de otros, que hasta ahora no han merecido la misma difusión porque en sus pasadas funciones no estaban en el umbral de los funcionarios de primer nivel.

Por lo que hace a avances económicos, que en este 2019 han sido recatados, economistas y expertos se pronuncian por incrementos en inversiones del gobierno federal.

A lo largo de estos nueve meses, también han surgido temas espinosos, como recortes presupuestales para áreas de salud y forcejeos políticos por estratos de poder en el seno de Morena, sobre todo en el amplio concierto que cubren las cámaras de senadores y diputados.

El caso más sonado fue el de Porfirio Muñoz Ledo, sin duda experimentado personaje de la vida pública en la nación, quien ante presiones de grupos opositores, renunció al liderazgo de la llamada Cámara baja, aunque en su actitud, que se entendió conciliatoria, citó una frase que lo ubica como ser pensante y afortunado: “La principal virtud de un político es la congruencia. Se puede tener el poder y no pasar a la historia. Se puede pasar a la historia sin tener el poder”.

Como Caín y Abel

No deja de sorprender la rivalidad que desde hace año mantienen los hermanos Pascual y Cipriano Charrez.

El primero, presidente municipal de Ixmiquilpan, y el segundo, prácticamente exdiputado federal.

El alcalde dijo que el pasado domingo sufrió un atentado en su casa, con la presencia de vecinos de la localidad El Nith y que su intención era matarlo.

Como consecuencia, se quemaron dos patrullas, una cuatrimoto y dos motocicletas, y, también hurtaron cinco motopatrullas, equipo de video y chalecos antibalas, según manifestó en conferencia de prensa Pascual Charrez.

Apuntó que el responsable era su hermano Cipriano y que ya se inició una carpeta de investigación.

Hechos como ese perturban la tranquilidad en el municipio, que no hace mucho recibía grupos de visitantes, que han disminuido por temor a hechos violentos como el denunciado.

informe,AMLO
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