Monterrey.-

En México, siete de cada 10 adultos padecen obesidad o sobrepeso, un problema de salud pública que ha detonado el lanzamiento de campañas de concientización para adoptar una alimentación saludable y realizar actividades físicas.

Sin embargo, el sobrepeso y la obesidad necesitan mucho más que mensajes. En una condición de obesidad también influye el entorno ambiental, pero también la genética propia. ¿Qué pasaría si esa enfermedad pudiera ser tratada de forma más efectiva? O, mejor aún, si existiera una especie de interruptores genéticos que permitieran desactivar algunos de sus efectos negativos.

El proyecto Genética de enfermedades metabólicas en México (GEMM), a cargo del doctor Raúl Bastarrachea Sosa, investigador de la Universidad de Texas en San Antonio, está orientado a determinar si existe alguna diferencia en la transcripción genética entre personas con tendencia familiar hacia la obesidad
y las que no.

“Lo que vamos a buscar es la característica de esa transcripción genética, que es el ARN mensajero, que sale del núcleo y se va a los ribosomas en la persona que tiene el linaje con obesidad o la persona que no cuenta con eso”, explica.

Para participar en el estudio, el doctor Valdovinos diseñó cuestionarios que trabajadores sociales o enfermeras aplican a los cientos de pacientes que diariamente acuden al servicio de consulta externa.

Saca provecho al trabajar en un hospital que recibe cientos de consultas diarias, pues en las salas de espera trabajadores sociales o enfermeras preguntan a distintas personas si les gustaría formar parte de un análisis. Pero eso no solo los incluye a ellos, sino a su grupo familiar.

“Una vez que aceptan y que no encontramos ninguna enfermedad, les tomamos una biopsia de uno de los dos muslos. La primera biopsia se las hacemos en ayuno, y a las dos semanas les tomamos en el otro muslo, pero ahora tres horas después de consumir alimento estandarizado, que todos reciben uno igual.”

Dichas muestras se han enviado a los laboratorios localizados en San Antonio, Texas, en espera de los resultados.

Estudios científicos en todo el país

En la actualidad, el proyecto es llevado a cabo en 10 ciudades del país: Monterrey, Ciudad Victoria, Chihuahua, San Luis Potosí, Guadalajara, Ciudad de México, Morelia, Veracruz, Cuernavaca y Mérida.
“Tenemos un grupo en todo el país de casi 100 personas a las que se les ha hecho la biopsia antes y después de comer. Los resultantes de esas muestras se recibirán en la Facultad de Medicina de la UANL, que es donde se ubica a nivel nacional el proyecto de investigación, y una vez que almacenemos todo en refrigeración, las mandaremos a San Antonio, Texas.”

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