El gobierno estatal encabezado por Omar Fayad no se ha distinguido por asumir la paternidad de sus actos. El martes, después del despliegue policiaco que provocó varios heridos, incluyendo a la diputada electa Lucero Ambrosio, el gobernador expresó, durante los festejos por el 40 aniversario del Hospital General de Pachuca, lo que ya hemos oído en otras ocasiones: “esta boca no es mía”. El mandatario pinta su raya, se lava las manos. Dice que ordenó actuar a las fuerzas policiacas porque el Congreso local se lo pidió para permitir que los diputados locales hicieran su chamba. Para que les permitieran aprobar las reformas y propuestas que el Ejecutivo estatal envió, con la celeridad que ha caracterizado a esta Legislatura durante el último mes. Finalmente, la fuerza pública permitió a la actual mayoría priista aprobarle el paquete de reformas que le permitirá un horizonte despejado. Como diría el clásico: sacaron las reformas “haiga sido como haiga sido”. Que se aguanten, aquí todavía es territorio priista. Esa es la visión que predomina en nuestra entidad. Pero, como también dijo ayer Fayad, paciencia, que ya falta poco para que llegue septiembre. Ya veremos cómo funcionan los contrapesos democráticos, en un contexto donde la actual clase política dominante no entiende que el país y el estado ya cambiaron. De filón. La alcaldesa de Pachuca Yolanda Tellería Beltrán se mantiene firme frente a las presiones por parte de comerciantes ambulantes, por cierto, priistas que sirven como grupos de choque, y que piden ser reinstalados en sus lugares de trabajo, como el centro y otros lugares de la capital estatal.

Comentarios