Para desgracia de quienes habitan fraccionamientos en la Zona Metropolitana de Pachuca y en general en Hidalgo, cuando las constructoras se desentienden de sus proyectos quienes terminan pagando los platos rotos son aquellos que decidieron invertir su patrimonio con ellas. Es recurrente escuchar que vecinos de tal o cual conjunto habitacional se quejan de que “cuando se fue la constructora” o que cuando su conjunto habitacional fue entregado al municipio empezaron a aparecer defectos, no solo en sus casas, sino en el equipamiento urbano. Un ejemplo es lo que sucede en el fraccionamiento Hacienda Margarita, en Mineral de la Reforma, donde ayer vecinos cerraron por varias horas la carretera Pachuca-Ciudad Sahagún, a raíz de que un niño cayó a una poza que se encontraba en las inmediaciones del conjunto habitacional. Para retirar el bloqueo, exigieron hablar con autoridades para resolver distintos problemas, entre ellos la falta de alumbrado público, la ausencia de vigilancia, la alta incidencia de robos e incluso la escasez de agua potable. Todos esos problemas responsabilidad de autoridades municipales y estatales, pero también del fraccionamiento, que una vez que hace negocio, se desentiende de sus clientes. Y cuando todos se echan la bolita, quien la paga son los consumidores, los vecinos, quienes tienen que sortear los problemas porque está en juego su patrimonio. Esperemos que los acuerdos a los que llegaron ayer vecinos y autoridades no sean un mejoral y que se atienda a esa parte de la Zona Metropolitana de Pachuca que, como otras, viven en el abandono de autoridades y empresarios sin escrúpulos. De filón. Comienzan a salir las facturas de la huelga de más de 40 días que afectó a Pachuca. Una de ellas asciende a más de 36 millones de pesos que dejaron de ser recaudados en impuestos. Una factura que no pagarán ni funcionarios ni trabajadores sindicalizados, sino… adivinó usted: la ciudadanía.

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