Omar Fayad Meneses presentó ayer su cuarto Informe de Gobierno (ahora la moda es decir “de resultados”) y, además de hacer un balance global de lo que ha logrado hasta el momento, el mandatario enfocó buena parte de su discurso en explicar cómo ha enfrentado a la pandemia. Durante su mensaje político, Fayad llamó a los hidalguenses a dejar atrás el pesimismo y en cambio cultivar “un espíritu colectivo de superación, de ilusión y de esperanza”. El planteamiento del mandatario no es gratuito: este año ha sido ruinoso para la economía y la salud e Hidalgo no ha sido la excepción. Recordemos que en el periodo marzo-julio, Hidalgo perdió 16 mil 420 empleos formales, según cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Mientras que, por el lado de la crisis sanitaria, ha registrado 10 mil 549 hidalguenses con contagio positivo del coronavirus (Covid-19) y más de mil 641 víctimas mortales. Quizá por eso buena parte de las acciones del cuarto año de la administración Fayad se han enfocado en combatir los efectos del Covid-19. Por eso, el gobernador destacó la habilitación de cinco hospitales en las distintas regiones del estado y cuatro clínicas Covid-19; además de la instalación de módulos de orientación, lavamanos, cámaras térmicas y la distribución de 300 mil cubrebocas “de alta tecnología”, sin olvidar la aplicación “de más de 100 mil pruebas rápidas del Covid-19” que, por cierto, no son bien vistas por la Secretaría de Salud federal (Ssa). Aunque no lo haya mencionado durante su informe, es un hecho que la pandemia le salió cara al gobierno de Fayad, no solo por el gasto excepcional que implicó el programa Escudo, sino porque en este año las participaciones federales en Hidalgo han disminuido drásticamente. Según el presidente de la Coparmex nacional Gustavo de Hoyos Walter Hidalgo ha visto caer sus participaciones este año 13 por ciento, cifra que es casi el doble respecto a la cifra nacional (7.4 por ciento). El derrumbe de ese indicador solo es superado por Campeche, donde la baja fue de menos 18.5 por ciento. En un escenario de sequía presupuestal, contracción del empleo, y por si fuera poco, inseguridad creciente, el llamado a no caer en un pesimismo generalizado se justifica con plenitud. De filón. El que se quedó ayer con muy mal sabor de boca fue el Instituto Nacional Electoral (INE), luego de que el
Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación echó para atrás la orden que dio la semana pasada para impedir la transmisión de las “mañaneras” en Hidalgo y Coahuila durante las campañas que comenzarán el sábado.

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