Aún conservo el grato saber de la lectura a través de la voz de Cecilia Toussaint en la serie original de Carmen Domingo: “Frida Kahlo, viva la vida”. Una pieza narrada por Toussaint, quien da vida a Frida Kahlo, una mujer descrita por la historia como flaca y menuda, pero quien enfrentó los embistes de la vida con serenidad, desde una vida marcada por la poliomielitis, sobreviviente a un trágico accidente que cambió el rumbo de su existencia, una parálisis en la cama, pasando por una libertad sexual tanto con hombres como con mujeres, hasta el amor tóxico por Diego Rivera, el genio del muralismo mexicano a quien conoció cuando tenía casi 15 años. Inspirada en ese grande amor basó su arte, un amor que la hizo crecer como pintora, aceptando sus infidelidades con tal de que no se marchara de su lado, hasta terminar convertida en una mujer dependiente sentimental de un hombre, enganchada a un amor que no siempre la correspondió, que no siempre la trató con el respeto que todas las mujeres merecemos.

La mancuerna entre la autora y la narradora no solo nos hacen partícipes de una mezcla de sufrimiento y superación, de alegría incluso en el dolor que acompañó a la pintora durante su vida, sino también tienen la sensibilidad de transportarnos en el tiempo, a mediados del siglo pasado, para ser más precisos, de guiarnos por las calles del centro histórico de la actual Ciudad de México, por Coyoacán, las calles de San Ángel, e incluso nos hacen cruzar fronteras hacia el City Club of San Francisco, el Rockefeller Center en Nueva York, entre otros. En fin, una historia que nos hace conocer y enamorarnos más de Frida.

Lo anterior cobra vida a través de una ingeniería de propiedad intelectual, en donde convergen derechos de autor, protección al autor y sus obras, y derechos conexos: quienes ejecutan o interpretan una obra, quienes con su trabajo aportan éxito a la obra. Aunque claro, también juegan un papel relevante las nuevas tecnologías, incluso el comercio electrónico, para dar vida a la magia de los libros digitales, los famosos e-book.

En esta ocasión quiero hacer énfasis en la labor que juegan los derechos conexos dentro de una obra digital. Son sujetos de derechos conexos las personas que interpretan o ejecutan los obras, tales como los artistas, intérpretes o ejecutantes, actores, bailarines, músicos, narradores y oradores, etcétera, quienes tienen el contacto primigenio con la obra; después viene otro grupo de titulares de derechos conexos, quienes facilitan que la obra se ponga a disposición del público, estos son los productores de fonogramas (fabricantes de grabaciones de sonido) desde hace algunos ayeres en vinilo y discos compactos hasta las actuales grabaciones digitales, y finalmente los organismos de radiodifusión (emisoras) como tercer y último grupo de titulares de derechos conexos.

De acuerdo con nuestra legislación en materia autoral, los artistas, intérpretes o ejecutantes tienen el derecho de oponerse a la comunicación pública de sus interpretaciones o ejecuciones. Así como a la fijación y reproducción de sus interpretaciones o ejecuciones. Haciendo énfasis en que la protección de los derechos conexos mantiene intacta y no afecta en modo alguno la protección de los derechos de autor sobre las obras literarias y artísticas.

Volviendo a la serie “Frida Kahlo, viva la vida”, me parece que ese universo de elementos que acompañan a la obra, que ya de entrada es magnífica, tales como: la voz de la narradora; el ad hoc fondo musical (sencillo “The scent of the Andes” de Mythical Score Society), atavían a la obra, haciéndola más atractiva y seductora al oído del lector.

En mi sentir, una misma obra que puede ser percibida por la vista o por el oído nos puede guiar por dos caminos. En el primero, a través de la obra leída, transito por mis propios sonidos, mis propias imágenes, incluso colores propios, en cómo hacer un viaje a un lugar desconocido. Mientras que la obra auditiva es como un viaje con un itinerario desarrollado por los intérpretes, en este caso Toussaint, quien a través de su voz y la descripción de los lugares en un determinado espacio de tiempo, en algunos momentos las notas musicales, traza la ruta de un viaje en la lectura que te transporta a través de la ubicuidad.

Situación que le imprime mayor éxito a la obra que por su contenido per se ya es buena. Así que a disfrutar de la magia de los libros electrónicos y de las nuevas tecnologías.

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