Melisa Agüero

Es tan importante aquel que rescata animales como quien promueve y garantiza sus derechos. Tan crucial es el protector animal como el veterinario cómplice de cada caso. Es tan importante aquel que denuncia como aquel que incorpora una carpeta de investigación. Tan importante es el que dona alimento como el que apadrina una esterilización. Y es igual de importante quien genera recursos para campañas éticas de control canino, como quien lleva a esterilizar al compañero de cuatro patas.

El maltrato animal no es lineal, no solo existen dos en ese acto –el que ejerce la violencia y el que la recibe– sino que existen diversos factores que crean la escena perfecta para un crimen sin resolver: la impunidad de las autoridades y la mirada indiferente de la sociedad; y la impunidad e indiferencia a su vez crea un ambiente propicio para repetir el acto cuantas veces se quiera, porque finalmente no habrá repercusión alguna.

Si para maltratar a un ser vivo deben existir diversos actores y factores que fomenten la escena perfecta para un crimen, entonces, también necesitamos factores integrales de cambio para erradicar esos ingredientes que detonan la violencia contra los animales.

¿Por qué todos somos importantes en este engranaje por el bienestar animal? Porque tratamos con una problemática social multifactorial, que solo podrá erradicarse con estrategias integrales que involucren al compendio llamado sociedad.

De nada nos servirían cientos de refugios animales sin la sensibilización contra el abandono o sin acciones de control canino, porque sería un interminable número de rescatados; de nada nos serviría esterilizar a cientos de perros si no lo acompañamos con la concienciación sobre el respeto a los derechos animales; y de nada nos servirían los derechos animales si no hay quien vele por garantizarlos.

La disputa por quién hace más o mejor las cosas ha sido una discusión que no pierde vigencia entre los animalistas de Hidalgo, y si bien podemos pensar que tenemos razón, también le ha restado seriedad a nuestra labor. Las distintas formas de ejercer la protección animal, en Hidalgo ha ayudado a permear el tema poco a poco en la agenda pública, porque no ha sido la labor de una sola organización, sino que es a través de generaciones de animalistas y a la diversidad de formas de realizar acciones en pro de los animales que hoy la problemática resuena en cada rincón.

Las acciones en distintas áreas se han vuelto una masa que retumba en las dependencias públicas, en la iniciativa privada y en la ciudadanía; es nuestra labor mantener a esos aliados para generar cada vez más conciencia social sobre la temática.

Nos afecta, el maltrato animal nos afecta a todos, porque no comprende solo a los que sentimos el dolor de otros no humanos, sino que se trata de una problemática que impacta en la salud pública, en el medio ambiente y en el tejido social.

Lo cierto es que quienes realizan gestión pública y campañas de sensibilización no podrían defender la causa sin el trabajo de los refugios animales que generan cifras certeras de la problemática, que documentan casos atroces y visibilizan a través de su labor la compleja problemática que engrana el maltrato animal. Y quienes administran refugios animales no podrían acabar con el problema si no hubiese personajes.

Así como en la actualidad cada acción hecha por la sociedad preocupada por el bienestar animal ayuda a erradicar el maltrato, históricamente fueron muchos los filósofos, catedráticos, investigadores, escritores y ciudadanos los que nos dejaron un legado fuerte para seguir esta lucha inagotable.

Hoy podemos hablar de éticas no antropocéntricas, de biocentrismo, de bioética enfocada a los animales no humanos, todo sustentado por cientos de personajes enfocados a enaltecer el tema desde sus trincheras.

Ha sido una labor enorme llegar a donde estamos, el tema de derechos animales; muchas generaciones de profesionistas, políticos y ciudadanos han dejado un legado que es digno de continuarse.

Tan importante es la prevención como la penalización, por ello desarrollar estrategias integrales sin disputas por quién hace más importante labor, será la verdadera panacea.

Comentarios