LOMO INTERMEZZO

Seducida por Hollywood, Alyssa Rosenbaum, apenas de 21 años y profundamente encantada por todo lo que representaba la industria cinematográfica, se acercó a los estudios de California durante los primeros años del siglo XX con la firme intención de volverse guionista, pero su vago control del inglés apenas le permitía estructurar un guión decente que le valiera ser integrado a una producción.

Pese a su falta de fluidez con la lengua, la muchacha fue del agrado de Cecil B de Mille y le permitió participar en El rey de reyes, donde interpretó un papel de extra y conoció a Frank O’Connor, su futuro esposo de los siguientes 50 años. A partir de esas fechas, Caviar –como De Mille apodó a Rosenbaum– sobrevivió en la industria cinematográfica los siguientes años empleándose en todas las actividades que le permitieran un ingreso, así fuera de lo más básico.

Pese a su escaso éxito en el cine, Rosenbaum se mantuvo en la escritura y llegado el momento, publicó Los que vivimos, novela en la que narró los acontecimientos posteriores a la toma del poder soviético y que desde la perspectiva de Rosenbaum, tuvieron todo que ver en su partida de San Petersburgo, después de que el negocio de su padre fuera nacionalizado y dejó a la familia en la quiebra. Por otro lado, la escritora cambió su nombre por el de Ayn Rand, para proteger a sus familiares de cualquier investigación llevada a cabo por la KGB.

Desde Estados Unidos, Rand fue testigo de cómo las diferentes representaciones de Rusia pretendían llevar mensajes y actitudes de buena voluntad para promover el sistema comunista del poder soviético, pero en cada ocasión los trató de “saqueadores” y nunca reparó en llamarlos de otro modo.

Gracias a su participación en El rascacielos, una producción de B De Mille que nunca se filmó, Rand obtuvo suficiente material para emprender uno de los proyectos intelectuales más ambiciosos de los que al menos en Estados Unidos se tuviera noticia: El manantial. Bastante atípico para la época y el la mentalidad anglosajona promedio, Rand logró algo que solo tendría una aproximación en el Emilio de Jan Jacques Rousseau, que una novela plantease todo un sistema de valores capaces de proyectar un sistema filosófico por completo nuevo al que denominó “objetivista”, basado en el principio de la Ley de la Identidad.

Sostuvo que mientras las especies animales existían y estaban desarrolladas según sus necesidades de acuerdo con un principio evolutivo, los seres humanos solo cuentan con la herramienta de su razonamiento para anteponerse a los obstáculos que se le colocan enfrente y de esa manera, sobrevivir mediante sus logros productivos. Tal debería ser el propósito moral de todo ser humano.

Precisamente es en El manantial, con la que Rand confecciona la historia de Howard Roark, un arquitecto talentoso que supera en creatividad, originalidad y recursos a todos sus colegas en el ramo, pero un buen día ve saboteado su trabajo y bienes por la intervención de críticos, sindicatos corruptos, investigadores de baja estofa y una estela de incompetentes que lo dejan en la esquina sin oportunidad para responder.

A partir de El manantial, Rand debuta con el objetivismo e instala una postura del pensamiento que se vuelve parcialmente contestataria de muchos aspectos sociales que apelan al conformismo y la indiferencia a favor de una actitud más bien orientada a la búsqueda de logros. Pese a ello, su proyecto de pensamiento apuntó hacia una forma de egoísmo muy criticado que le valió la enemistad de un amplio circuito de intelectuales, pero le ganó un lugar en la filosofía anglosajona.

Durante los primeros años de su llegada a Estados Unidos, Ayn Rand vagabundeó en compañía de Frank por las ciudades más importantes y gradualmente fue apoderándose de una noción cultural que dejó atrás sus referencias de origen moscovita. No obstante, entre las numerosas páginas de su obra se encuentran referencias de sus gustos musicales, veladas por sus protagonistas, así como referencias cruzadas en su participación con otros creadores.

En Dismuke.org se encuentra una selección que precisamente abarca buena parte de los primeros 20 años de su llegada a Estados Unidos y numerosas piezas que conforman la discografía de “caviar”, en las que se encuentra hasta Frank Sinatra.

http://dismuke.org/aynrand/selections.html

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