El monstruo de la basura metropolitana

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editorial

El incendio en el basurero de Mineral de la Reforma ocurrido este fin de semana debería prender todos los focos de alarma entre las autoridades, no solo de la alcaldía de esa demarcación metropolitana, sino de todas aquellas que están involucradas, incluidas las de los gobiernos estatal y federal. La disposición de residuos urbanos es un problema que cada vez se hace más grande en la capital del estado y no se atisba una solución pronta en el futuro inmediato. Porque no se trata de un problema de Mineral de la Reforma, recordemos que el ayuntamiento de Pachuca tiene enfrente la saturación del relleno sanitario de El Huixmí, cuya vida útil está próxima a cumplirse. En el caso de Mineral de la Reforma, el entuerto se debe a que la empresa Valorsum dejó de cumplir con el contrato que signó con el ayuntamiento. Por ello, recientemente el cabildo decidió echar atrás su compromiso con la empresa citada, aunque, como todo proceso legal, debe seguir su curso y sus tiempos, que no necesariamente son compatibles con la urgencia de tener un sistema eficaz de recolección y disposición de los residuos sólidos urbanos. Y como la basura no para ni desaparece, entonces las toneladas que generan los habitantes de Mineral de la Reforma tienen un destino incierto e irregular. El incendio ocurrido este fin de semana es tan solo un síntoma de un problema que cada vez se hará más grande. Y lo peor, no hay un plan de acción a la vista. De filón. A un mes de ser reabiertas las instalaciones de la Ciudad de las Mujeres en Tepeji, aún no se sabe en qué condiciones opera. El gobierno del estado no ha informado tampoco los detalles del cierre parcial que duró más de año y medio tras su inauguración en septiembre de 2016. Se trata de otro proyecto que va dando tumbos por su falta de planeación.

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