Unos días antes de la elección de 1997 para jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal (DF) me pidió José Thiago Cintra, investigador brasileño del Colegio de México, recibir a Susana Kaufman, secretaria ejecutiva de la Fundación Rockefeller de Nueva York, pues quería saber los pronósticos de esa jornada electoral, inusitada y preocupante para los intereses de los gabachos en México.

La señora era todo un personaje. Representante de un conglomerado único en su género que había decidido durante 50 años los destinos de América Latina. Las relaciones del clan Rockefeller con este país abarcaban casi todo tipo de actividades, algunas desconocidas, pero todas cruciales para las relaciones de Estados Unidos y nuestro país, del imperio y Latinoamérica, en general.

Los fondos Rockefeller, al servicio del Colegio de México

Casi todo lo que pasaba en México era supervisado por la familia Rockefeller. Las actividades económicas, políticas, sociales y culturales. El pulpo tenía tentáculos todoabarcantes y fuerza descomunal. Y no se perdían un solo detalle, menos la primera elección en la capital nacional de los mexicanos. Ellos estaban acostumbrados a crear amigos y enemigos.

Se puede decir que desde que, en la gran biblioteca de San Ángel, Alfonso Reyes presentó a los jefes del clan con don Daniel Cosío Villegas, las tareas académicas y los nexos del colegio y de los más conspicuos representantes de la inmigración española fueron inseparables.

Las habilidades diplomáticas de don Daniel eran letales y para suerte de su empresa cultural, se llevó el gato al agua. Los fondos Rockefeller estuvieron al servicio de todas las iniciativas del Colegio de México, institución que durante años formó a los principales operadores de la economía de aquí del rancho grande.

¿Desarrollo económico a partir de cifras macroeconómicas?

El furioso anticomunismo del imperio tuvo como coraza de proa la supuesta filantropía de esa dinastía estadunidense. Después de la conferencia de Punta del Este, Uruguay, donde la mayoría de los países del continente aprobaron el bloqueo económico a la revolución cubana, se supo de qué lado mascaba la iguana.

Las distorsiones del funcionalismo económico se consolidaron desde los planteamientos de los programas de las “décadas para el desarrollo”, cuando desde el comité de las Naciones Unidas para la Planeación se centraba todo interés en enfoques a modo. Atrás de todo, los Rockefeller.

Se recomendaba a los países latinoamericanos centrar sus objetivos en los enfoques cuantitativos para medir los grados de crecimiento y en pretender niveles de desarrollo a partir de cifras macroeconómicas. Con en base esas, recomendaban políticas conservadoras que en los centros hegemónicos se abandonaban con celeridad para transitar todas las etapas ortodoxas que se habían seguido para la acumulación del capital.

La redistribución del ingreso solo era un concepto estorboso

La condición indispensable de los créditos atados era el incremento de recursos financieros en pocas manos para alcanzar la grandeza de una nación. Este criterio se basaba en el supuesto de que la fuente principal del ahorro y de la inversión para la capitalización creciente se localizaba en los ingresos del capital propietario.

Por lo tanto, los ingresos excedentes del trabajador provocaban una mayor tendencia al despilfarro o al consumo no productivo, según lo señalaron siempre las corrientes de Cambridge y Chicago. La redistribución del ingreso era simplemente un concepto estorboso…

Que servía para disminuir el coeficiente de ahorro de los propietarios, significaba “sacrificar” el ritmo de la inversión y las tasas de crecimiento del conjunto de las actividades económicas. La concentración del ingreso, del ahorro y de la inversión llegó a considerarse como la fuente de la prosperidad, el motor del cambio y la panacea para solucionar todos los problemas estructurales, argumentaban.

El primer triunfo de la izquierda en 1997 no cambió las cosas

Nunca hubo un grupo de patriotas, de negociadores internacionales que sin falsas xenofobias tomara el toro por los cuernos y definiera las vías para sacar el mayor provecho de algún financiamiento. Condenaron a todas las generaciones de los últimos 50 años a repetir el infame sonsonete de las certificaciones no pedidas.

Aunque el triunfo de la izquierda en aquella elección de 1997 fue un duro revés del pueblo a esas ambiciones, permanecimos anclados a un pasado que empobreció sistemáticamente a la sociedad en su conjunto. El sector tradicional subsidió el crecimiento anárquico urbano-industrial, manufacturero y de servicios…

Generando insumos baratos, alta elasticidad en la oferta de mano de obra, descalificada y menesterosa, que engendró una causación circular acumulativa de bajos salarios, estratosféricas utilidades para la importación de improductivos bienes de capital en convivencia con los factores reales de poder agroexportadores, el contexto de un círculo interior de clases dominantes.

Blackrock desplazó a los Rockefeller y por arte de magia

El escenario no se movió un solo grado. Nunca se permitió la expansión democrática de la economía ni técnicas intensivas de absorción de mano de obra con el fin de operar eficazmente nuestra participación internacional en condiciones de competitividad.

Cuando el imperio Rockefeller reventó, ya era demasiado tarde. El conglomerado estadunidense abandonó sus principales inversiones en los sectores estratégicos, petroleros, agropecuarios y manufactureros de exportación y dominación, para ser sustituido por la evolución de los acontecimientos.

El holding Blackrock desplazó a los Rockefeller y por arte de magia se acabaron los abusos diplomáticos y guerreros en América Latina. ‎Las mayores empresas petroleras del mundo facturan a sus cuentas. Maneja una cantidad de fondos que jamás sonó el clan original. El nuevo conglomerado hizo los tratos convenientes con las potencias emergentes, para salvarse de la quema. Todo cambió, pero nosotros seguimos siendo los mismos.

Tal parece que heredamos el síndrome del elefante, acostumbrado desde cría a permanecer atado a una estaquita que de grande podría remover sin esfuerzo, pero la memoria del elefante no pierde su proclividad a esa sujeción inexplicable.

‎Tenemos tamaño de gigante en las cifras del intercambio comercial, turístico, demográfico y lo que usted desee añadir, pero no lo usamos para defender las cuestiones esenciales de la sobrevivencia. México es el fundamento básico de la locomotora del imperio, pero queremos seguir atados a ella.

El paquete económico para 2020, estrategia para el fracaso

Las alharacas de Arturo Herrera el día de su toma de posesión como secretario del despacho de Hacienda y Crédito Público quedaron como amenazas del enano del tapanco. Fueron anuladas en el escritorio mayor de Palacio Nacional.

Las grandes inversiones en infraestructura, la participación de la banca de desarrollo en las inversiones estatales y privadas, el guardadito de medio billón de pesos, más la alianza con el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) para invertir 600 mil millones más a la economía, fueron palos de ciego.

El paquete económico para el año próximo lo demuestra. Inversiones fantasmagóricas a fondo perdido para rescatar a Pemex y a la CFE, reforzar la Guardia Nacional y continuar girando en seco dinero presupuestal sin sentido, forma parte de una estrategia, de algún modo hay que llamarle, de antemano fracasada.

Cambió el mundo, pero nosotros no.

¿No cree usted?

Índice Flamígero: Desde Torreón, Coahuila, escribe como cada semana don Miguel Ramírez: “Dos asuntos que se refieren a López Obrador recibieron nuevos datos. Se otorgó un amparo para detener de momento la construcción del aeropuerto de Santa Lucía hasta que se cumpla con algunas condiciones que está exigiendo el juez que lo dio. Como se trata de zancadillear de cualquier forma a AMLO, no es de dudarse que, si en el tiempo que dure su gestión como presidente se termina esta obra y entra en funcionamiento, ya con aviones despegando y aterrizando desde este lugar, seguirán concediéndose amparos por cualquier motivo. Así se las gastan los enemigos del tabasqueño. Como parte del proceso que se le sigue a Rosario Robles por encontrársele múltiples anomalías durante el tiempo que fungió como titular de la Sedesol y la Sedatu, se le encarceló. Es muy grande la cola que tiene Rosario y muy fácil de pisar, por lo que sorprendió que a pesar de ello dijera que llegaba con las faldas bien puestas. Fue la ASF quien primero detectó dichas irregularidades a las que posteriormente dio seguimiento un portal de Internet, que les llamó “Estafa maestra”. La reacción de los textoservidores a los que EPN dio teta durante su sexenio fue como se esperaba. Dijeron que la aprehensión de Rosario era un simple distractor, o que se trataba de una venganza política, o que era una pugna entre Rosario y AMLO. Silencio total en cuanto a todo lo irregular que se le ha hallado. De última hora se conoció que fue detenido en Argentina Carlos Ahumada. Los de siempre ya dijeron que sigue la revancha de AMLO por los videoescándalos y que ahora irá tras de Carlos Salinas y el jefe Diego. Se eligió al nuevo titular de la dirigencia nacional del PRI. Durante el proceso de elección, uno de los candidatos renunció a ese partido y otros muchos priistas manifestaron su falta de confianza y dijeron que se estaban cometiendo las mapacherías que los distinguen, lo que no puede ser de otra manera ya que son parte de su ADN. También renunció Ivonne Ortega, candidata derrotada. A pesar del enorme desprestigio que carga el PRI, otro de los textoservidores escribió ‘el PRI tiene todo para derrotar a Obrador’”.

Esta columna completa puede consultarse en la página de este diario www.elindependientedehidalgo.com.mx

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