Álbum de rock progresivo que traspasó barreras a nivel mundial, que incorpora elementos de ópera, folklor Italiano (tarantela), así como jazz rock.

Premiata Forneria Marconi es sin duda una de las bandas más significativas e importantes, por su estilo, en la década de 1970, dentro y fuera de Italia. El momento decisivo fue cuando firmaron en 1973 para el sello discográfico Manticore, propiedad de Emerson, Lake y Palmer (ELP), con los que regrabaron su disco previo Photos of ghosts (versión en inglés de Per un Amico), el primero de la banda que cruzó las fronteras y el segundo fuera de ese fue The world became the world o El mundo se convirtió en el mundo, que era el tercero en su tierra natal, de nombre L’isola di niente y que estaba en italiano como el anterior.

Con la finalidad de entrar al mercado internacional, con The world became the world, se vieron en la necesidad de cambiar las letras, escritas en inglés especialmente por el letrista Peter Sinfield, quien había sido parte de King Crimson y en ese momento de ELP, además sugiriéndoles que abreviaran el nombre del grupo, solo por PFM.

El disco fue producido por PFM y Claudio Fabi. Todos los títulos y música escritos por PFM, y publicado por copyright control. Arreglos por PFM, y Claudio Fabi, tracks del uno al cinco grabados. El seis fue registrado en Fonorama Estudios de Milan, en enero de 1974.

El álbum tuvo especial agradecimiento a Pete, Dee Food y el Coro, academia Paolina di Milano, conducido por Claudio. Amplificación por Lombardi. Dedicado con amor a The Bop Quartet.

Respecto del trabajo de arte para la portada, fue diseñada por Fabio Nicoli Asociados, ilustración por Terry Gough y fotografía por Christyne Spengler. La portada principal es azul claro con algunos tonos blancos aparentando neblina, con una especie de círculo suajado al centro, un dibujo de una isla de forma lateral, en la parte trasera el mismo color azul claro con el nombre de los temas.

El interior tiene una funda que trae el dibujo de la isla que sirve a la portada con un marco azul, en la parte trasera las letras de las canciones, a detalle en cada track los músicos que intervinieron, así como los créditos generales. La versión italiana es semejante en verde y cuenta, como se mencionó, con cinco canciones, la adaptación en inglés contiene seis, que inician con “La montaña” (“L’isola di niente”), que es una apertura coral de casi dos minutos, suficientemente atmosférica, estableció un tipo de pretensión progresiva, que resulta ser un trampolín útil en los suntuosos pesados riffs, para dar paso a una voz que te llevan a una melodía sublime con pasajes melódicos acompañados de un sintetizador para después retornar sucesivamente hasta llegar a la parte coral que al concluir cierra con un salida melodiosa. Como segundo corte esta, “Solo mira a otro lado” (“Dolcissima Maria”), que es una bella canción de estilo folk acompañada de un teclado y voces sensibles que se convierten en una declaración audaz, con tono suave, las partes de violín y flauta suenan increíbles. Para la tercera melodía, el tema del disco, “El mundo se convirtió en el mundo” (no aparece en la edición italiana), tiene un sonido que recuerda entre otros a Moody Blues e incluso a King Crimson. El siguiente es “Cuatro agujeros en el suelo” (“La Luna Nuova”), que inicia con una percusión que alterna el sonido de unas monedas que poco a poco introduce el sintetizador que suena como trompetas (fanfarria) apoyadas de un órgano lanzándose como un rompecabezas con sonido de violín, que en algunos momentos suenan a Yes, Jethro Tull incluso el Gigante Gentil. La quinta es “Está mi cara en línea recta” (mismo título en la edición Italiana). Realmente vale la pena escuchar detenidamente esta pieza que te lleva de un pasaje a otro y cuando sientes ya estás en su juego sin oponerte a los cambios que concluyen con una melodía alegre que cierra con un acordeón. Para concluir tenemos, Tenga su “Pastel y bátalo” (“Via Lumiere”), quizás uno de los mejores cortes de una pista progresiva de esta etapa, aunque la apertura del bajo se escucha fuera de lugar especialmente cuando la instrumentación se une, sin embargo, se transforma rápidamente en una magnífica sección funk, que conduce por el terreno del jazz más tenue, evocando a la Mahavishnu Orchestra, lo mejor dejado para el final. Los últimos tres temas podrían haber empujado este álbum a ser una obra maestra, sin embargo, hay algo en general que falta un poco, aunque el grupo es sencillamente majestuoso. Después de que Peter Sinfield los abandonó, los músicos no estuvieron de acuerdo en la forma que eran manejados los cambios a las letras.

Este grandioso disco es una parte esencial de mi colección, recomiendo que lo hagas parte de la tuya.

Hasta la próxima. Recuerden, es solo rock and roll, pero nos gusta.

Comentarios