Una de las muestras más claras del cambio de políticas públicas ante la llegada al poder del presidente Andrés Manuel López Obrador se encuentra en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2019, que en esta última semana sacudió a todos los sectores sociales, políticos y económicos del país. El redireccionamiento del gasto público está provocando que estructuras que antes se percibían sólidas ahora tengan que cambiar, adaptarse o morir. Es el caso del Programa de pueblos mágicos, que se quedará sin dinero si los legisladores federales no modifican la propuesta del gobierno de López Obrador. Frente a esa perspectiva, el secretario de Turismo estatal Eduardo Baños Gómez dijo que tanto los gobiernos estatales como los municipales tendrán que entrar al quite para que los logros alcanzados durante casi 17 años de existencia del programa no se vayan al bote de la basura. Según Baños, los pueblos mágicos no deben prever escenarios catastróficos, pues en muchos casos ya son destinos reconocidos, que son buscados por un turista cada vez más interesado en destinos distintos a los que ofrecen los tradicionales de Sol y playa. De tal forma, el sector turismo y los estados –como Hidalgo– que habían sido fuertemente apoyados, tendrán que adaptarse a las nuevas circunstancias. Pero no solo ese sector, también se prevén fuertes cambios, por ejemplo, en el financiamiento a organizaciones de la sociedad civil, a la política de equidad de género, en el sector de la cultura e incluso en el campo, cuyos programas y presupuestos serán sacudidos desde su raíz. Como se aprecia, la transformación anunciada por López Obrador desde su campaña no fue solo una frase demagógica. De filón. Y en Hidalgo también se van a cocer habas. Al menos así lo anticipó el presidente del Congreso Ricardo Baptista, quien adelantó que el presupuesto de egresos para Hidalgo en 2019 será redireccionado para aplicarse de una manera más social. La sacudida que viene.

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