En la sede del comité directivo estatal del priismo ayer se dieron a conocer los resultados de la consulta PRI 2018, ejercicio que tuvo como objetivo preguntar a las bases qué rumbo debe tomar ese partido después de haber sufrido el mayor descalabro de su historia durante las pasadas elecciones de julio. El gobernador Omar Fayad, en su calidad de “primer priista del estado”, acudió al evento y, con la elocuencia que lo distingue, pidió no dar por muerto al PRI, partido que ya se ha levantado de sus cenizas desde la oposición. Sin mencionarlo, Fayad se refirió a la derrota que sufrió su partido cuando Felipe Calderón consiguió la presidencia de la República mientras el PRI fue postrado a un tercer lugar, no solo en esa justa electoral, sino en su posición como fuerza política en el Congreso de la Unión. Fayad sostiene que así como se levantó de esa derrota, hoy el PRI puede resurgir de entre sus cenizas. El líder del PRI estatal Leoncio Pineda Godos coincidió con Fayad en que su partido no debe darse por muerto, aunque dijo que debe renovarse “sin lastres, sin culpas y sin prejuicios”. Respecto a los resultados de la consulta priista en Hidalgo, Pineda destacó que los militantes coincidieron en que su partido debe rechazar la corrupción, buscar candidaturas que recaigan en priistas de “hueso colorado”, y además evitar buscar alianzas, coaliciones y frentes “ya que solo dañan al Revolucionario Institucional”. Los priistas hidalguenses también rechazaron cambiar el nombre, colores y símbolos que distinguen a su partido. Esas son las directrices que los priistas quieren para su partido de cara al futuro. Lo curioso es que tales postulados no son nuevos, ya se habían escuchado en elecciones pasadas. El problema del PRI está en su ADN, porque cuando llega el momento de alguna elección, no puede evitar recaer en sus vicios. ¿Recuerdan el eslogan “el nuevo PRI”? De filón. El secretario de Cultura Olaf Hernández trató de explicar el porqué de tantas deudas y desencuentros con proveedores de la dependencia que dirige. Explicó que la principal razón de los desajustes financieros se debe a que 2018 fue un año electoral, y que por eso se retrasó la entrega del dinero del presupuesto. No piense mal, no vaya a sospechar que esos recursos se utilizaron en campañas, no, es por la veda electoral.

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