La modificación a la NOM-051, especificaciones generales de etiquetado para alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados-información comercial y sanitaria, publicada el 27 de marzo del presente año, concretamente el sistema de etiquetado frontal en los productos envasados que “sobrepasen” los estándares arbitrariamente permitidos en nutrimentos críticos (contenido calórico, azucares, grasas, sodio), pone en riesgo no solo el sistema de propiedad intelectual en México, sino que carece de todo sustento científico y técnico especialmente en lo relacionado con la imposición de sellos y leyendas precautorias. Pues si lo que buscaba la autoridad con la modificación a una norma ya existente y mucho más coherente, era acabar y reducir el sobrepeso, la obesidad y las enfermedades crónicas no transmisibles que tienen un origen multifactorial no fue la medida mejor planeada.

En cuanto al sobrepeso la Suprema Corte de Justicia de la Nación en 2018, reconoció el problema grave de nuestro país.

“… si bien México ocupa los primeros puestos a nivel mundial en sobrepeso y obesidad, no obedece al contenido del etiquetado frontal nutrimental, sino a diversos factores que tienen su origen en el seno familiar; sus costumbres, sus hábitos; sus pasatiempos; de forma tal que la manera de combatir esos problemas corresponde no solo al Estado, sino a todos sus habitantes.

“Se explica, debe tomarse en consideración que existen factores endógenos, como son las razones metabólicas, genéticas, endócrinas o psicológicas; y, factores exógenos como pueden ser el sedentarismo, la falta de educación nutricional, el concepto de belleza; los efectos secundarios de medicamentos; las condiciones ambientales; la conducta social; mayor ingesta de alcohol o el ambiente laboral; y todos esos factores, contribuyen al sobrepeso y a la obesidad.

“Biológicamente se puede ser propenso si se proviene de una familia con obesidad si se tiene un alto peso al nacer, pero también al elegir los menús que comprenden la dieta diaria y el no hacer ejercicio desempeñan un papel muy importante en la aparición de la enfermedad en determinados individuos.

“Por supuesto que un ingreso calórico, la ingesta de grasa saturada o la de carbohidratos, conlleva a la ganancia de grasa; empero, la poca o nula actividad física, dormir más horas de las debidas al día, o un excesivo reposo, provocan un gasto mínimo de calorías que termina incrementando el peso corporal.”

“…no hay un modelo de etiquetado que indefectiblemente evidencie ser el idóneo.”

“…informar en el etiquetado los azúcares añadidos no terminará con el sobrepeso y la obesidad, ya que como previamente se explicó, se trata de enfermedades que obedecen a múltiples factores, pero finalmente, como se indicó, sean azucares extrínsecos o intrínsecos, un alto consumo de ambas sin actividad física o una dieta no balanceada, no evitará la acumulación de grasa corporal…”

La realidad es que el perfil nutrimental establecido por la autoridad en la modificación a la norma, carece de sustento científico y técnico suficiente, apartándose del modelo de perfiles nutrimentales recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), una más de las arbitrariedades de la 4T pues a la fecha El Programa Sectorial de Salud 2019-2024 no ha sido publicado en el Diario Oficial de la Federación.

Esperemos que sean muchos los que se unan a las acciones de inconstitucionalidad de esta modificación normativa que viola el principio de igual de trato a productos envasados vs no envasados, granel, y los cuales pueden perfectamente concurrir en un mismo punto de venta, viola el derecho a consumidores a estar debidamente informados porque este etiquetado no dice la verdad, la libertad de comercio, derechos adquiridos en materia de propiedad intelectual y muchos otros más.

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