FUTBOL DE MESA

Faltan aproximadamente 90 días para conocer al ganador de la presea más codiciada del mundo futbolístico: el Balón de Oro. Aquella que determina quién es el rey, el amo, el meta-humano entre simples mortales. Más allá de la polémica que pueda desatar, siempre es un hecho que quien se lleva el trofeo redondo a casa es reconocido el resto del año como el mejor jugador del mundo. Y, como es desde hace ocho años, la fórmula se mantiene intacta: Cristiano+Messi+uno más.

Esta ocasión, Antoine Griezmann es el elegido para hacerle competencia a los fenómenos que han acaparado el galardón y desatado una discusión perpetua sobre quién es mejor. Pues bien, ahora el francés se perfila para ser el tercer elemento en el podio que intente relevar a Ricardo Kaká como el último futbolista en ganar el Balon d’Or antes de que fuera secuestrado por la supremacía Messi-Ronaldo. Los méritos del delantero colchonero son fuertes, pues ser subcampeón de Europa a nivel de clubes y selección no es cualquier cosa, aunque, como veremos, quizá no sea suficiente para hacerse de la pelota más valiosa del planeta. Griezmann se ha posicionado como uno de los mejores artilleros del orbe, pero ¿le bastará para competir contra los méritos de los otros dos rompe redes?

Por un lado, Lio Messi se ha ganado la compasión del mundo luego de perder su tercera final consecutiva con la selección argentina. A pesar de amagar un retiro de la albiceleste, el astro blaugrana volvió en faceta “saiyajin” para liderar a su club y a su país e intentar conseguir aquello que tanto le apasiona: títulos colectivos. Ya sea con goles, asistencias o jugadas de pizarra Leo ha sido tan determinante como siempre y ha podido colgarse tres campeonatos este año. ¿Será suficiente con eso? La respuesta la tiene Cristiano Ronaldo. El Sargento hizo historia una vez más conquistando Europa con su club y su selección en menos de dos meses. Siendo pieza clave en el funcionamiento de Real Madrid y Portugal, ha logrado que sus anotaciones trasciendan al ánimo colectivo y se transformen en trofeos levantados con su característico rugido de victoria. CR7, emperador del viejo continente, apunta con todo a su cuarto Balón de Oro que lo coloque más cerca de su némesis.

Aún queda historia por escribirse, pero lo que tenemos es suficiente para comenzar a sacar conclusiones. ¿Quién merece ser coronado como el número uno?

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