Gaita en español, bagpipe en inglés, cornemuse o chifonie en francés, sackpfeife o dudelsack en alemán, cornamusa, musetta, zamponga o piba en italiano.

La gaita es reconocida como el instrumento nacional de los escoceses, y regional de los gallegos.

Se desconoce exactamente el origen de ese instrumento milenario, disperso en una gran parte del mundo. Fue conocido por babilonios, hebreos, griegos, romanos y celtas y también se sirvieron de él algunos pueblos de Asia y otros del norte y del oeste de Europa. Frecuentemente se encuentra representado en documentos medievales bajo los nombres de chorus o sifonía.

A finales del siglo XV perdió popularidad, aunque siguió tocándose en Escocia, Inglaterra, Francia y Baja Bretaña –al oeste de Francia–, donde resurgiría en el siglo XVII.

En España se mantuvo vigente en varias regiones, como Galicia, León, Asturias y Mallorca, donde las variantes en su forma son ligeras y mantienen una estructura similar.

Se trata de un instrumento de aliento, es decir, al que se le sopla. Su sonido se produce mediante el aire almacenado por el ejecutante en un saco –odre o recipiente hecho de cuero, generalmente de cabra– a través de un tubo de caña –soplete o portaviento– o, en una versión más reciente, de fuelles accionados mediante el brazo. Del odre sale además otro tubo –caramillo o punteiro– con seis agujeros, en el que se ejecuta la melodía a base de tapar y destaparlos con la yema de los dedos; en Escocia, Inglaterra e Irlanda se utiliza una lengüeta doble y una sencilla en Europa mediterránea.

Del odre parten, además, dos o tres bordones sin agujeros de sonido grave para mantener estable el tempero, es decir, la tensión del flujo de aire saliente, que ejecuta una misma nota sobre la que corre la melodía.

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Semblanza 

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