Es vergonzoso lo que acusa el director de la dependencia de Protección Civil de Tlahuelilpan Ángel Barañano Guerrero respecto que a su homóloga estatal simplemente los ignora. En entrevista, el funcionario dijo que antes de que ocurriera la tragedia que cimbró al municipio hace tres meses buscó a Jorge Lucio Suárez, subsecretario de PC estatal, para unir esfuerzos frente a lo que ocurría en ese momento: un desenfrenado robo de combustible con los riesgos que ello implica. Empero, la respuesta del servidor público del gobierno estatal fue nula, acusó Barañano. Lo increíble es que incluso después de la explosión que dejó 135 personas muertas el funcionario sigue sin atender sus llamados. “Ni nos dejan crecer ni nos dejan capacitar ni nos apoyan con información”, lamentó el funcionario municipal. El olvido en que se encuentra Tlahuelilpan no solo se ciñe a la apatía de la subsecretaría de Protección Civil, también la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo abona a la falta de cooperación con el municipio, que aún vive la desgracia que dejó la tragedia. De acuerdo con el director de Seguridad Pública de Tlahuelilpan Javier Ortiz el programa de alarmas vecinales y botones de alerta en ese municipio fue cancelado sin mediar explicación ni fecha de reactivación… si es que la hay. Eso pese a que el discurso oficial del Ejecutivo estatal ha sido la coordinación y la cooperación como la mejor manera de combatir a la inseguridad. Pero para Tlahuelilpan eso no se cumple, pese a que hace unos 90 días la demarcación estuvo en los ojos del mundo tras la explosión de una toma clandestina. Aquí sucede lo de siempre, una vez pasada la emergencia, quedan solo los discursos y las buenas intenciones. De filón. Otro municipio azotado por la delincuencia y la violencia es Tezontepec de Aldama, cuyo alcalde, Pedro Porras, también acusó a la SSPH por cancelar la instalación de los botones de pánico “sin argumentos”. ¿Y la planeación y la coordinación pregonada a los cuatro vientos? Pura demagogia, dirían.

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