Este proceso electoral pasará a la historia como uno de los más violentos y sucios. Violento porque ya van 114 muertes, ya sea de candidatos y/o personas relacionadas con el proceso electoral actual, y que ya motivaron que la Unión Europea manifestara su preocupación. Ayer, por ejemplo, se sumó otro candidato a la lista de muertes violentas. Se trata de Alejandro Chávez Zavala, aspirante de la coalición PAN-PRD-MC a la alcaldía de Taretan, Michoacán, quien murió tras un ataque a balazos mientras encabezaba un acto proselitista. En nuestra entidad, la oficina de un candidato ya fue atacada a balazos, mientras que dos aspirantes del Partido Nueva Alianza (Panal) solicitaron vigilancia tras actos como cerrones de automóviles y llamadas intimidatorias, según explicó el presidente de ese instituto político en Hidalgo, Juan José Luna Mejía. A esto se suma el hecho de que ayer el vocal de la junta del INE en Hidalgo José Luis Ashane Bulos advirtió que presuntos huachicoleros de la zona de Tula le quitaron su dispositivo móvil a un trabajador de fiscalización, mientras que a más ciudadanos capacitadores les han robado sus celulares en distintos distritos del estado. Ese tipo de hechos enturbian el ambiente previo a la elección del próximo primero de julio, ya de por sí enrarecido por la intensa guerra sucia que vivimos todos los días, aunque esa es otra historia. De filón. Y hablando de irregularidades en este proceso electoral, este diario obtuvo un testimonio en el que funcionarias del Instituto Hidalguense de las Mujeres podrían estar utilizando recursos públicos para realizar, en horarios laborales, actividades proselitistas en favor de candidatos del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Otra cara del oscuro proceso electoral que vivimos.

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