Las métricas para evaluar el comportamiento de la economía no son perfectas, requieren de una revisión, dado que no solo es la producción, distribución y consumo de productos, que se intercambian en distintos tipos de mercado, sino que hoy la ciencia, la tecnología, la propiedad intelectual, el cambio climático, las migraciones, como las variables negras procedentes de la criminalidad que se materializan en billones de dólares y circulan en la economía.

Las líneas de negocio de la criminalidad como el asalto, las drogas ilegales, la trata de personas, la prostitución, el secuestro, la corrupción de autoridades, jueces y gobernantes principalmente, colocan a la impunidad como un artículo de lujo, que solo pueden comprar los que han acumulado capitales a costa de la pobreza de los demás.

Esa economía que hoy vivimos puede considerarse predistópica, que requiere de una métrica distinta al reduccionismo monetario, una medición multidimensional que contemple la incertidumbre y la participación social, para comprender y actuar sobre problemas complejos, los cuales se multiplican e incrementan, como los impactos de las epidemias y los conflictos sociales y políticos.

Bien lo decía John Kennet Galbrait “medir el progreso social casi exclusivamente por el aumento del PIB, esto es por el volumen de la producción influida por el productor, es un fraude y no es pequeño”. En México se ha abusado del PIB como indicador de la economía, pero no refleja toda la realidad, se queda corto, tomarlo como verdad absoluta es dogma.

El punto de inflexión al que han llegado tanto la ciencia, la tecnología y el capitalismo en su fase del neoliberalismo, como el cambio climático y los niveles de pobreza y desigualdad, han venido a incrementar la incertidumbre, que hacen indispensable el debate sobre nuevas formas de pensamiento, como lo dijo Einstein, “cambiar nuestras pautas de pensamiento para solucionar los problemas que generamos con nuestras actuales pautas de pensamiento”.

Toda formación social se agota y el neoliberalismo no es la excepción, como modelo económico piramidal, depredador de recursos naturales, ha favorecido la concentración de capitales en pocas manos, deteriorando el salario, generando desigualdad social, pobreza y migraciones masivas, todas ellas son evidencia de su agotamiento, que inició con la crisis financiera de los subprime en 2008.

Sin embargo, las grandes empresas trasnacionales, que en principio se negaron a reconocer, y algunas impulsaron los efectos nocivos del cambio climático, hoy con tecnologías de geoingeniería harán del cambio climático nuevos negocios, nuevas formas para apropiarse de ecosistemas, reproduciendo el esquema de la desigualdad y la depredación. Los neoliberales no tienen escrúpulos para hacer lo que sea para seguir amasando fortunas, ya sea violar derechos humanos o cometer todo tipo de asesinatos, la violencia es una de sus facetas.

El reporte de INEGI de un PIB con crecimiento negativo de 0.1 por ciento claro que es motivo de preocupación pero tampoco es una tragedia, el país ha superado siete crisis desde 1932, y el comportamiento de la economía en el 2019, no se compara con la caída del 6 por ciento del PIB en 2009, el problema mayor es la caída del poder adquisitivo de los trabajadores que se inició en 1976 hasta el 2019.

Si bien es cierto que la situación actual del bajo crecimiento es un problema estructural generado hace tres décadas, también es cierto que todavía la 4T no diseña un modelo económico alternativo, si bien los programas sociales que ha puesto en práctica, buscan fortalecer la economía popular, incluyendo a grupos excluidos, pero no es un modelo económico, ni tampoco el Plan Nacional de Desarrollo, el cual es insuficiente por genérico, y el desdén por la ciencia, la investigación, el desarrollo y la transferencia tecnológica y de conocimientos, abona a la ausencia de un modelo de desarrollo, a la altura de los desafíos tecnológicos y del bienestar, para muestra un botón, México Carece de una estructura productiva de medicamentos, todos los importamos.

La relación de la humanidad con la naturaleza, y la tecnología como la inteligencia artificial, el bigdata y la hiper-conectividad han cambiado las bases en las que se construyó la sociedad actual, pero ese modelo ya es pasado. ¿No lo cree usted?

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