Autoridades de Estados Unidos retiraron los cargos de delincuencia organizada en contra del general Salvador Cienfuegos Zepeda y lo regresaron a México para que sea investigado y juzgado. Sin embargo, todo indica que la Fiscalía General de la República (FGR) agotará el recurso de la investigación y existe una elevada probabilidad de que al militar le declaren el no ejercicio de la acción penal.

En pocas palabras, si las autoridades norteamericanas echaron por tierra su propia investigación, la cual presumieron de sólida e irrefutable dadas las evidencias y probanzas halladas, en el país se espera que el caso sea cerrado sin que se le finquen cargos al exsecretario de la Defensa Nacional.

El caso del general Salvador Cienfuegos puso en evidencia que en Estados Unidos la justicia se negocia, a tal grado, que cuando los intereses en juego son tan elevados una investigación en contra de un probable responsable de brindar protección al narcotráfico puede ser dejado en libertad sin cargo alguno.

¿Quién negoció con Estados Unidos y a cambio de qué? ¿Qué información dispone Cienfuegos sobre los intereses de altos funcionarios de Estados Unidos presuntamente vinculados al narcotráfico y a otras modalidades del crimen organizado? ¿Qué favores hizo Cienfuegos como secretario de la Defensa Nacional para beneficiar los intereses mafiosos de Estados Unidos? ¿Es la Secretaría de la Defensa Nacional la responsable de operar y facilitar el tráfico de drogas mediante acuerdos con Estados Unidos? Sin duda que Cienfuegos Zepeda fue pieza clave de estos intereses políticos, económicos y mafiosos, de otro modo no habría sido liberado de esta forma tan grotesca.

El de Cienfuegos Zepeda no es el único caso donde la justicia norteamericana ha quedado en evidencia por prestarse a una negociación de carácter político de esta magnitud.

Debemos recordar que durante el gobierno de José López Portillo (1976-1982) Estados Unidos integró un voluminoso expediente en contra de Arturo Durazo Moreno por tráfico de drogas. Esta investigación le impedía al recién electo presidente de la República nombrar a Durazo Moreno como jefe de la Policía y tránsito en el Distrito Federal.

En aquel momento bastó una llamada de López Portillo hacia el entonces presidente norteamericano Jimmy Carter para que desaparecieran los antecedentes criminales de Durazo Moreno. De esa forma, López Portillo pudo nombrar a su amigo Durazo jefe de la Policía capitalina. Así se construyó el ascenso de este policía que, como lo demuestra su historia, fue uno de los criminales más nefastos que se recuerden.

Tan pernicioso era Durazo Moreno que un día el periodista Julio Scherer le dijo que si en una calle veía a un policía y a un criminal él prefería caminar por la acera del criminal y no por la del policía. Esta anécdota ilustra de qué tamaño era la corrupción que prohijó Durazo al frente de la Policía del Distrito Federal, donde el narcotráfico reinó impune durante todo un sexenio y se arraigó hasta mantenerse como uno de los poderes fácticos que aún prevalecen.

Ahora se suma otro caso escandaloso: el del general Salvador Cienfuegos, quien tan pronto pisó suelo mexicano fue liberado. Al militar lo retuvieron poco tiempo en las instalaciones de la FGR del aeropuerto de Toluca, le dijeron que sería investigado y lo dejaron ir sin mayores problemas. El exsecretario de la Defensa Nacional durante el gobierno de Enrique Peña Nieto cenó y durmió en su casa.

El general fue capturado en Estados Unidos a mediados de octubre cuando arribó al aeropuerto de Los Ángeles. Se conocía que era investigado por la DEA desde hacía por lo menos un año debido a sus presuntos nexos con el narcotráfico.

Se le acusó de tráfico de varios kilos de cocaína, heroína, mentanfetaminas, “lavado” de dinero y de brindar protección al cártel de los hermanos Beltrán Leyva, en particular, a la organización H2, encabezada hasta 2015 por Francisco Patrón Sánchez, quien murió durante un enfrentamiento a tiros con la Marina en 2017.

La DEA investigaba a Salvador Cienfuegos desde hacía más de un año. Para ahondar en los nexos del militar con el narcotráfico la agencia antidroga norteamericana puso en marcha la llamada Operación Padrino, a través de la cual los agentes accedieron a mensajes del teléfono del exsecretario de la defensa en la que descubrieron charlas con sus presuntos socios y protegidos suyos.

También hallaron datos y evidencias de que el militar traficó varios kilos de droga hacia Estados Unidos y que mediante la protección al narcotráfico amasó una inmensa fortuna, la cual procedió a blanquear mediante varias operaciones.

El 15 de octubre de este año, Cienfuegos Zepeda viajó a Estados Unidos con su familia. Iban de vacaciones. Al arribar al aeropuerto de Los Ángeles, California, fue detenido y encarcelado. Luego fue trasladado a una Corte en Nueva York –la misma donde fue juzgado y sentenciado a cadena perpetua Joaquín Guzmán Loera, el Chapo – y quedó sujeto a proceso por los cargos ya citados. Solo hubo una audiencia en la que le notificaron los delitos por los cuales había sido detenido.

Mediante una acción diplomática, el gobierno de México empezó negociaciones con el de Estados Unidos para que le retiraran los cargos a Cienfuegos Zepeda. En el fondo de este caso existe un evidente intercambio de intereses. Y en un hecho tan inesperado como sorprendente, las autoridades norteamericanas determinaron retirar los cargos en contra de Salvador Cienfuegos y enviarlo a México para que la FGR lo investigue, lo procese y lo encarcele. Todo está por verse.

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