El ponche de los deseos

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Michael Andreas Helmuth Ende
Jose Asgard Arroyo Canales

Escrita en 1989 por el alemán Michael Andreas Helmuth Ende, la novela El ponche de los deseos ha sido traducida a diferentes idiomas, creando asombro y fascinación a lectores en todo el mundo. Los libros de este autor han sido fuente de inspiración para la creación de obras de teatro, ópera, entre otras.

La novela narra la historia del brujo Belcebú Sarcasmo, consejero secreto de magia y distinguido miembro de la Academia de Negras Artes, con gran dominio en el conocimiento de la hechicería para moldear la realidad a su antojo, quien tiene todo ese poder dedicado únicamente a fines maléficos. La historia detona con la desafortunada visita del burócrata Maledictus Oruga, el ministro de las Tinieblas Supremas y representante de Belcebú, el señor de los infiernos, quien le recuerda a Sarcasmo que no ha cumplido con su cuota de maldades pactadas y que antes de la media noche debe ejecutar lo prometido. En el mismo dilema se encuentra Tiranía Vampir quien también debe cumplir su contrato, motivo por el que aparentemente trabajará con Sarcasmo.

La historia mantiene al lector en una tensión constante ya que es una carrera contra reloj. Los protagonistas solo tienen siete horas exactas antes de que acabe el año para cumplir con el contrato prometido. Abatidos y desesperados necesitan trabajar en conjunto para unir dos mitades de un enigmático pergamino que contiene la fórmula de un brebaje que hace que se cumpla todo lo que deseas.

La tarea es casi imposible, la lista de ingredientes resulta ser una serpiente de pergamino con más de cinco metros de largo, que contiene el secreto del ponche genialcoholorosatanarquiarqueologicavernoso. Mientras realizan la enredosa tarea de desciframiento y preparación del ponche de los deseos, la pugna entre ambos protagonistas permanece latente; es decir, ha llegado el momento, cada uno pretenderá exterminar al otro y ser el único que tome el brebaje sin ser descubierto. Un juego engañoso, en el cual sobrevivirá el más mentiroso y malvado.

Lo que Sarcasmo y Tiranía ignoran es que necesitarán más que un ponche para zafarse de sus obligaciones ya que sus mascotas, un cuervo desplumado con el nombre de Jacobo y un gato robusto con el seudónimo de Mauricio, espías del señor de los infiernos, tratarán de impedir que logren sus planes malignos, obstaculizando sus planes.

El ponche de los deseos parece un texto complejo por lo enredado de la trama, empero, no es así, resulta divertido y fascinante. Michael Ende nos regala una historia mágica dándoles el triunfo a los animales, en esa última noche del año. Algo maravilloso que sin duda es motivo de reflexión. Las descripciones de los personajes, de los objetos, de las escenas, son tantas y tan vívidas que la mente vuela desenfrenada, construye e idealiza una historia legendaria.

Además de tener un magnífico relato, el escritor transmite en cada uno de sus icónicos y extravagantes personajes, moralejas, como la preservación de nuestro entorno, el cuidado de otros seres vivos, la motivación, el siempre creer en nosotros mismos, luchar por lo que soñamos sin nunca darnos por vencidos, incluso cuando el objetivo parece imposible de alcanzar.


Así que El Ponche de los deseos lleva el mensaje implícito que reta a todo lector atrevido: ¡Adéntrate en esta carrera contra el reloj y cruza los dedos en esta fabucuenticontalectugenimaravillosa historia!

Sobre el autor

Michael Andreas Helmuth fue el único hijo del pintor surrealista Edgar Ende, comenzó a escribir relatos de corte infantil y juvenil a principios de los años de 1950. Su trabajo se popularizó en Alemania con la obra Jim Botón y Lucas el maquinista (1960) una novela fantástica que le mereció el premio Deutscher Jugendbuchpreis como mejor libro alemán del año para público infantil. Sus libros tienen nombres llamativos y extraños. Algunos de los más destacados son El libro de los monicacos (1969), Tragasueños (1978), El espejo en el espejo (1986), El ponche de los deseos (1989) y Carpeta de apuntes (1994). Desafortunadamente, en 1992 se le diagnosticó un cáncer de estómago que acabó con su vida. Michael Ende falleció en Alemania un 28 de agosto de 1995 a la edad de 65 años.

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