El ejercicio del poder puede trastornar a las personas y más cuando no se tiene la capacidad para razonar que desde el gobierno se cometen crasos errores y tampoco existe empatía con los padecimientos de la mayoría de los ciudadanos. Eso es lo que ocurre con varios gobernadores priistas.
Las promesas incumplidas y la evidente corrupción de los gobernadores priistas de Chihuahua, Veracruz y Quintana Roo son algunos de los factores que alimentan la malquerencia de los ciudadanos hacia el partido tricolor.
Hace unos días se dieron a conocer los resultados de la encuesta de Buendía&Laredo publicada por el periódico El Universal, misma que arrojó la menor identificación partidista de los ciudadanos con el PRI.
La caída en la preferencia de los ciudadanos hacia el partido tricolor es producto de los desaciertos cometidos por los gobernadores emanados de ese instituto político, lo cual aunado al pobre desempeño de la economía nacional, son algunos de los factores que ocasionan que el grueso de la población manifieste su descontento contra el PRI.
De acuerdo con los resultados del sondeo de Buendía&Laredo, solo 29 por ciento de la población aprueba el trabajo que el gobierno federal en turno está haciendo. 63 por ciento reprueba el desempeño del gobierno, lo cual tampoco ayuda al PRI para mantenerse en la preferencia de los ciudadanos.
No obstante, el gobierno federal se mantiene en su postura de que en poco tiempo los mexicanos comenzaremos a percibir los beneficios de las reformas estructurales, ya que aún falta tiempo para ver los cambios que impulsarán al país a contar con mejores condiciones de vida para sus habitantes.
Esa postura del tricolor de no reconocer que los gobernadores priistas le han fallado a los ciudadanos que ingenuamente o cambio de dádivas votó a favor de ellos es lo que ha generado la animadversión de los ciudadanos hacia el PRI. El malestar de la gente no es gratuito, ya que los mandatarios estatales priistas han resultado ser más rapaces, más corruptos, más desvergonzados, más autoritarios y más perjudiciales para el pueblo.
Al respecto, el analista político Leo Zuckerman comentó en su columna del 7 de julio en el periódico Excélsior un análisis sobre el PRI y el gobierno federal: “Estamos viendo, quizá, la peor cara del PRI en su larga historia. El PRI corrupto que no sabe perder. El PRI mañoso que cambia la ley para protegerse. El PRI que no hace nada aunque su reputación esté en juego. Un PRI que se está suicidando”.
Zuckerman hace un comparativo entre el viejo PRI y el nuevo PRI: “Compárese con el PRI actual de los gobernadores de Veracruz, Quintana Roo y Chihuahua. Primero, abusaron de su poder para enriquecerse a manos llenas. Las historias de corrupción que han salido de esos estados han roto récords nacionales en un país donde, por desgracia, estas marcas son difíciles de superar. Luego hicieron todo tipo de trampas y triquiñuelas para ganar las elecciones. No obstante, las perdieron por el hartazgo ciudadano con la corrupción desmedida. Y ahora Javier Duarte, Roberto Borge y César Duarte están cambiando las leyes para ponerle obstáculos a sus sucesores, sobre todo para que no puedan perseguirlos judicialmente”.
La opinión del analista político es compartida por muchos ciudadanos, principalmente aquellos que en las pasadas elecciones manifestaron en las urnas su repudio a los abusos de los neopriistas, quienes resultaron ser peores que los viejos políticos del Revolucionario Institucional y del mismo PAN.
Los ciudadanos estamos cansados de los abusos de los gobernadores priistas, de su tolerancia hacia las actividades de la delincuencia organizada, de su pasividad en la búsqueda de miles de ciudadanos desparecidos, de los millonarios desfalcos al erario público, del despojo del patrimonio de las personas.
Es tiempo de que se juzguen y castiguen los abusos de los gobernadores del tricolor, no puede permitirse que haya impunidad, sino que haya mano firme y dura por parte de la justicia, ya que solo de esa manera se puede serenar el malestar social. Por eso amigo lector, primero lee, piensa, decide y actúa.

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