¡Silvia, por favor pasa por mí porque mi auto no circula! Fue la petición de una colega cuando necesitamos acudir a las instalaciones universitarias; el breve encuentro en la cabina vehicular posibilitó una conversación no buscada en otras circunstancias. Luego observé que otras personas hacen lo mismo, comparten ruta y transporte permitiendo establecer lazos sociales que valoro como efecto positivo de la pandemia.

El Hoy no circula es el programa que reduce la presencia vehicular en las vías públicas, sabíamos de su existencia para la Ciudad de México y toda su zona metropolitana, en Hidalgo nos inauguramos en el acatamiento del esquema durante la epidemia del coronavirus (Covid-19). Sobre el Hoy no circula, a través de las notas periodísticas me percato de las distintas significaciones del programa según sus defensores. Primero, recordemos el origen del programa en la Ciudad de México, que buscó disminuir la contaminación ambiental generada por la emisión vehicular de los gases de efecto invernadero (GEI). En la época de pandemia, la aplicación del Hoy no circula se propuso retirar de la vía a personas expuestas al contagio del Covid-19, por lo menos esa fue la justificación para su aplicación en el estado.

Luego hicieron pública la opinión del líder de taxistas de la entidad que propuso el Hoy no circula para su aplicación al servicio público de transporte, el ofrecimiento es inaudito porque esa labor es redituable en la medida que transporta pasajeros y/o mercancía en tiempo y frecuencia, omitir un día de trabajo es reducir el tiempo disponible para la realización del servicio.

El líder gremial basó su propuesta en dos argumentos: disminuir la emisión de GEI por lo menos en la Zona Metropolitana de Pachuca (razones ambientales) y permitir un día de descanso para el mantenimiento de los vehículos de (calidad del servicio de transporte público).

Desde mi punto de vista, todos los argumentos encubren problemas profundos que deben ser discutidos de manera pública en el ejercicio de nuestra ciudadanía responsable. Pues implementar el Hoy no circula para reducir la movilidad de las personas que tiene condiciones para hacerlo, la medida expresa la falta de empatía con el bien común, donde el interés y fines individuales se sobreponen ante el bienestar colectivo de la propia familia y la comunidad, lo que obliga a la medida correctora que tampoco cultiva la responsabilidad social.

Sobre la reducción de gases de efecto invernadero en la Zona Metropolitana de Pachuca (ZMP), me parece que las acciones de control se concentran en el transporte vehicular particular, pues los vehículos de transporte, especialmente las unidades de carga de materiales, son nubes negras andantes sobre las vías públicas de la ZMP. Parece que la verificación vehicular no aplica para todas las unidades automotoras, según su uso y/o gremio, por tanto, el retiro de unidades no se traduce en la reducción automática de contaminantes.

El retiro de taxis por el Hoy no circula, según la propuesta de su líder, evidencia las deficiencias regulatorias y organizativas para el servicio público de transporte porque expone un sistema que no constata las condiciones mecánicas e higiénicas de las unidades de transporte, tampoco observa los derechos y obligaciones de los conductores de las unidades en su calidad de trabajadores del volante.

Todo lo anterior, se expresa en el deficiente sistema de transporte público, que obliga a: engrosar el número de unidades particulares o pensar que la contracción de la oferta de taxis en la vía pública puede mejorar las condiciones de trabajo e ingresos de los y las taxistas, resolver a fondo el problema como un asunto de movilidad hará innecesario el programa Hoy no circula porque los residentes de la ciudad tendremos opciones diversas, seguras y accesibles para movernos del espacio laboral al escolar, al recreativo, al habitacional o simplemente por el placer de respirar la ciudad en la nueva normalidad.

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