El investigador Rodolfo Ramírez destacó que esa bebida ha perdido terreno frente a la cerveza y el tequila

Mineral de la Reforma.- Como una bebida infravalorada y que fue satanizada en su momento, es como fue tratado el pulque después de la Revolución Mexicana, lo que ha contribuido a la ya casi escasa plantación del maguey y la probable extinción de la llamada “bebida de los dioses” en un futuro.

Durante la presentación del libro La querella por el pulque. Auge y ocaso de una industria mexicana, 1890-1930, el investigador Rodolfo Ramírez Rodríguez compartió los resultados del trabajo que realizó, donde destacó cómo esa bebida mexicana ha perdido terreno frente a la cerveza y el tequila, que, añadió, desafortunadamente ya ni siquiera pertenecen a empresas nacionales.

“Hasta antes de 1910, (el pulque) era la bebida nacional por excelencia, no había otra que le compitiese. Era producido en el centro del país, justamente en donde se encuentran los llanos de Apan, entre los estados de México, Tlaxcala e Hidalgo, y pasó de ser una bebida consumida por casi toda la población nacional, la tomaban como agua, y en menos de una generación pasó de un gran auge a casi desaparecer.”

Indicó que tras el triunfo de los revolucionarios, sobre el pulque cayó la mayor carga fiscal del estado, lo que fue mermando su producción,
pues era un proceso más artesanal, pero no dejaba de ser una agroindustria importante en el país.

Asimismo, puntualizó que se le estigmatizó como responsable de la degeneración del tejido social, tan nocivo como hoy se considera a las drogas.

“La perspectiva de venta para un México que pasaba del porfiriato pro-afrancesado a la revolución pro-modernizadora del país, requerían de jóvenes mexicanos y mexicanas dignas de trabajar y que no requerían de esos tugurios donde se tenían forzosamente que embriagar por el bajo costo del producto. El pulque ya no encajaba en el nuevo México.”

Añadió que la industria cervecera aprovechó y copió la tecnología del pulque y así los campos que antes cultivaban maguey ahora son de cebada.

Esa situación ha generado hasta nuestros días una nueva preocupación, pues pese a que aún existen haciendas que mantienen viva la producción del pulque y hay festivales sobre él, es probable que el fin esté cerca.

“Tal vez necesitamos convencer a la gente de plantar maguey y esperar una década a que crezca, de lo contrario, sospecho que no tardaremos mucho en perderlo.”

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