Por más de 30 años, Ricardo García González se dedicó al oficio de reparar bicicletas en su negocio en la céntrica calle Corregidora, en Pachuca; ahora, a poco más de un año de su muerte, el lugar sigue funcionando gracias a su esposa, quien desea conservar el legado familiar.

Detrás del mostrador de cristal, la mujer de alrededor de 40 años atiende lo que por más de seis décadas ha sido uno de los talleres de bicicletas más antiguos y famosos de esta ciudad de origen minero. Entre pedales, ruedas, frenos y manubrios, cuenta lo que su esposo y suegro relataban sobre los orígenes de aquél lugar.

El negocio, ubicado en el número 335 de la calle Corregidora, del centro de la capital hidalguense, fue fundado en 1952 por el padre de Ricardo, con quien compartía nombre pero de apellidos García Zapata. En el lugar, él y sus dos hermanos mayores crecieron y, con el tiempo, el oficio se convirtió en una herencia familiar.

Luego de ayudar a su padre a diario, García González supo que su vocación sería dedicarse para siempre a la reparación de bicicletas, sin importar que derivado de un tumor, a muy corta edad, perdiera un ojo.

Fue así como Agencia García, Bicicletas y Refacciones continuó trabajando bajo su supervisión y con ayuda de alguno que otro chalán, además de su esposa que con los años también aprendió el oficio.

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Pero además de reparar bicicletas, García González dedicó su vida a la organización de carreras y competencias de ciclismo, como la famosa Quebrantahuesos, que se convirtió en uno de los recorridos más largos que va desde el estadio de Ciudad Universitaria (CU), en la Ciudad de México, hasta el parque de La Marquesa, el cual realizó al menos tres ocasiones.

También hizo ciclismo de ruta y fue campeón nacional de ese deporte en montaña en 1999, lo que a su vez lo hizo acreedor al mérito deportivo, reconocimiento que cada año el gobierno del estado otorga a los mejores atletas hidalguenses.

Sus logros se suman a por lo menos 100 trofeos y medallas, entre otras preseas, las mismas que ahora su esposa conserva con orgullo para compartir con su hija, pues asegura que gracias a la labor que con pasión realizó por años su esposo, el legado de su familia vivirá entre los pachuqueños por mucho tiempo más.

Pasión por las ruedas

Sus logros se suman a por lo menos 100 trofeos y medallas, entre otras preseas, mismas que ahora su cónyuge conserva con orgullo para compartir con su hija, pues asegura que gracias a la labor que con pasión realizó por años su esposo, el legado de su familia vivirá entre los pachuqueños por mucho tiempo más

Su negocio está ubicado en la céntrica calle Corregidora, en Pachuca

  • Ricardo García se dedicó a ese oficio por más de 30 años, hasta su muerte. Su esposa, de alrededor de 40 años, continúa con el trabajo en el taller
  • Consagró su vida a la organización de carreras y competencias de ciclismo, como la famosa Quebrantahuesos, e incluso participó en algunas pruebas
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